Hacen ya 7 años sin tu sonrisa y tu alegría contagiosa. No recuerdo el día exacto, y no me importa. Tampoco puedo escribir aquí todo lo que fuiste para mí, porque es más de lo que yo mismo podré saber nunca.
Pero te echo de menos. Y daría todo por volver a hablar contigo, aunque fuera un minuto.
Te quiero, Alfredo.
Muchos de los que viven merecen morir, y algunos de los que mueren merecen la vida.
Tolkien
Ya ves, tu nieto es un friki...
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