24 de febrero de 2007

Parte IV. Aburrimiento

Anteriores: Parte I. Angustia, Parte II. Nervios, Parte III. Pausa

Durante los tres meses que Frank permaneció en pie en aquella tienda del centro, frente a frente con el dependiente, sin pronunciar palabra ni moverse, pensamientos sombríos invadieron su mente. Quizás lo que más le irritaba era no haber podido cambiar esa absurda expresión de sorpresa de su rostro –interrumpida con el último punto final– que no reflejaba en absoluto el odio contenido que sentía... aunque quizás lo peor de todo era pasar tanto tiempo en compañía de aquel gordito tatuado, cuyo aspecto bonachón se le antojaba por momentos siniestro.

Con esa actitud, cavilaba, no me extraña que aquel tipo volviera de entre los muertos para enterrarle vivo... debería aprender a tratarnos mejor. Al fin y al cabo, sin nosotros a ver qué hacía para impresionar a las cuatro que le leen...

Había empezado a decir "hasta luego, tío", para despedirse de aquel misterioso recadero, cuando ambos quedaron paralizados. Se veía en el espejo del fondo con la boca ridículamente abierta, a punto de pronunciar esa frase que había rondado su mente hasta la locura durante los meses que llevaba en aquella estúpida tienda. Por lo menos, se consoló con un punto de ironía, el dependiente ya no sudaba.

Estaba perdido en estas consideraciones cuando se sorprendió a sí mismo exclamando en voz alta:

- Hasta luego, tío.

¡Vaya! El tiempo volvía a correr como de costumbre. Se dio cuenta de que podía moverse y miró al dependiente, al fondo, con gesto de alivio.

- ¿Por qué has dicho "hasta luego"? –inquirió éste– no te irás a marchar ahora...

- No, no... es que la reanudación me ha cogido por sorpresa...

Ambos se sonrieron aliviados, mientras por el hilo musical empezaba a sonar "The Show Must Go On". Frank se dio cuenta apesadumbrado de que tenía más razón de la que creía cuando, aquel siete de noviembre, había pensado que iba a ser un día muy largo.

Lo estaba siendo...

20 de febrero de 2007

El pintor de batallas

Quizás no es el final que quería, pero es el mismo que habría escrito yo.

19 de febrero de 2007

No quiero escribirlo nunca

No he vuelto a ver el sol desde que sé que no iluminará tus ojos, como no he podido volver a besar desde que sé que no sentiré tus labios. No existe el sueño si no puedo soñarte. Si no puedo rebasar las mil noches negras de incertidumbre nos separan. No me queda vida que vivir sin ti.

Cada oscuro atardecer estoy más lejos de tu sonrisa. Contemplando el horizonte infinito en la soledad abrumadora de mis días la tristeza inconsolable de tu pérdida me consume, hasta que arrodillado ante el ocaso mi frente toca la tierra humedecida por mis lágrimas.

Tu sombra no deja escapar la luz. Me dejo arrastrar cegado por la oscuridad de tu partida, presa de tu mortal encantamiento... cada segundo el olvido me aleja de ti, y tu recuerdo hace mi final presente. Cada aliento me recuerda con su cadencia ronca que podría ser el último mientras el alcohol disuelve lentamente los últimos vestigios de la vida que en mí hubo un día.

Abandono mis días a mi inexorable destino, matar el tiempo hasta que él me mate a mí. Y me sumerjo en el veneno transparente que me quiere dejar morir despacio e inconsciente, como quien muere congelado. El sol se fue con tu última mirada.

Sólo solitarios

Te siento débil, vulnerable en este frío y viejo vagón de tren. Te has sentado junto a mí por error, pero no quiero que te vayas por nada del mundo. Ni siquiera sé tu nombre, sólo cuatro pistas, las suficientes para entender que formas parte de mí. Quédate junto a este viejo que tan mal disimula la sorpresa que le produce saber que le importas...

El mundo es un lugar desconcertante.

Lloras. No puedo soportar que llores, y quisiera poder decirte algo, o tomar tu mano, hacerte sentir que pese a todo no estás sola. Pero nos separa un muro de desconfianza e inseguridad. Quisiera saber qué te hace estar tan triste, por qué me hablas y me sonríes con melancolía y yo me siento tan mal.

Pero llegas a tu destino. Te despides llorando con la risa. Y te vas. Y yo me quedo a solas con mis preguntas. Hay veces que hasta el más largo viaje nos sabe a poco.

15 de febrero de 2007

Leyendo a Lovecraft

Ya me siento mucho mejor: hay varias personas que se empeñan en recordarme que están allí. Perdonad que sea tan egoísta y que me permita estar triste, pero corren tiempos revueltos.

Intento acabar de leer "Viajes al otro mundo", de H.P. Lovecraft. Este autor es célebre por saber dotar a sus obras de una atmósfera misteriosa y envolvente, pero a ratos satura un poco. Hay una frase en concreto que ilustra lo que quiero decir:


Había conocido en Boston a un hombre –un pintor extraño que tenía su estudio secreto en un antiguo callejón que bordeaba un cementerio–

H.P. Lovecraft, Viajes al otro mundo


Al final creo que abusa de la recreación basada en la adjetivación: es decir, creo que deja mucha responsabilidad a la descripción, cuando una atmósfera tenebrosa puede transmitirse utilizando otros recursos. De todos modos, no puedo estar seguro de que no sea culpa de la traducción... habría que leer el original.

En fin. Esta tarde me he comprado "El pintor de Batallas" de Arturo Pérez-Reverte, que aunque seguro que es más pobre en el plano descriptivo, tiene una parte narrativa intensa y buena trama. Con esto tengo lectura para unos días.

Dentro de poco marcho a Salamanca, así que será mejor que termine de preparar la maleta. Nos vemos pronto.

14 de febrero de 2007

Times of trouble

No sé. No sé qué hacer, no sé nada. No sé si quiero cambiar de vida, no sé si quiero seguir como hasta ahora. Quizás quiera cambiar pero no en la forma que se me presenta. Detesto esta absurda encrucijada que me hace elegir entre dos vidas que no quiero vivir. Ante mí puede abrirse un camino al que puede que mucha gente aspire. Pero no yo.

Si miro dentro de mí, creo que en el fondo quiero que todo siga siento como hasta ahora ha sido, por muy doloroso que haya sido en algunos momentos.

Otras decisiones se acumulan en mi cabeza. Días, vacaciones, anotaciones, obligaciones que me impongo a mí mismo y que no puedo cumplir... estoy un poco aburrido de mí mismo.

When the spoon is hot
And the needle's shot
And you drift away
I can hear you say
That the world in black
Is upon your back
And your body shakes
So you ditch away
And you close the shades

Don't try to do it
Don't try to kill your time
You might do it
Then you can't change your mind
You've got a hold on to your time
Till your break through these
Times of trouble

When you try to talk
And the words get hard
And they put you down
Don't you stay
Don't you ditch away

I saw you swinging
Swinging your mother's sword
I know you're playing but
Sometimes the rules get hard
But if somebody left you out on a ledge
If somebody pushed you over the edge
If somebody loved you and left you for dead
You got to hold on to your time till you break
Through these times of trouble
Temple Of The Dog - Times Of Trouble (Temple Of The Dog, 1991)

5 de febrero de 2007

Adelante

Sé que si me detengo y pienso, lloraré. Ya no. Ni de coña.

Gracias...