Nota: esta entrada es el inicio de un relato que se publicará por entregas a través de este blog.
Una mañana fría y silenciosa. El viento hacía vibrar el fino cristal de la ventana de su dormitorio, y cuando abrió los ojos, la luz se había vuelto a apoderar de su habitación. Se removió inquieto en la cama y sus ojos se dirigieron al infinito con un gesto de preocupación mezclada con ansiedad.
Sobre la mesita de madera, el despertador parecía despejar todas las dudas: sabía que aquel día tenía que hacer algo. No era una de esas estupideces que a veces se le ocurren a uno al acostarse y de las que no vuelves a acordarte nunca... ésta llevaba clavada en su mente desde hacía casi un año. Y este era el día elegido.
Había tenido que fijarse aquel viernes como límite, porque había terminado por darse cuenta de que, inconscientemente, había pasado el último año tratando como un idiota de posponer al máximo lo que ya era inevitable. Cada día había pensado “esta semana lo haré”. Luego empezó a pensar “el mes que viene, cuando cobre”. Después se decía a sí mismo que no estaba preparado, o que era mejor esperar a que pasara el verano.
En cierto modo, se trataba de uno de esos asuntos para los que jamás es el momento idóneo. Posiblemente esa mañana de viernes tampoco lo era, pero se dijo que, en cualquier caso, era “la más idónea” en el último año. Esta idea, y el recuerdo de todas las excusas ridículas que se había puesto a sí mismo, le hicieron sonreír y pensar que después de todo no era tan valiente como pensaba...
Mientras se duchaba no podía dejar de observar aquella parte de su cuerpo que sabía que ya nunca sería igual. Le costaba aislarse de sus pensamientos. Apenas probó el desayuno. Se sentía algo inquieto, así que decidió que lo mejor era largarse allí cuanto antes.
6 de noviembre de 2006
Parte I. Angustia
Publicadas por
Pau
a las
16:09
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2005 - 2010 Pau. Todos los derechos reservados.
1 comentario:
Hola, Quisiera saber que es lo que por fin, para bien o para mal, decide concretar lo que tanto venía postergando. Dice que su cuerpo no volveria a ser igual, ¿que hizo?. Se suicidó?, o no se había bañado en todo el año y se sambulló en la bañera por eso no volvería a tener la misma suciedad?
Me gusta la intriga que va logrando. Le envio un saludo. Soy poeta y estoy editando un libro, pronto será uno de cuentos. Un saludo. Ana
Publicar un comentario