11 de mayo de 2006

Réplica al viento

Hoy quiero gritar con fuerza al viento, desahogarme. Soltar el lastre que reprimo en mi interior hasta que me queman las lágrimas. Ah, malditos egoístas que me pisáis como a un insecto, sólo os importa, sólo me importa vuestra maldita felicidad. ¡Yo maldigo vuestra felicidad! ¡Yo maldigo vuestro sucio nombre! Estúpidos, malcriados, dejadme al margen de vuestra idiotez por un único instante. Dejad que llore a solas la impotencia de vuestro egocentrismo.

Ingenuos ignorantes, despreciáis todo cuando desconocéis, y por eso os odio. No comprendéis nada, no entendéis una palabra, y os creéis los reyes del mundo. Pero hoy quiero estar furioso con vosotros, bastardos cobardes que atacáis en la distancia, que sonreís falsamente al ser atacados. Yo os escupo mi desprecio a la cara, para que os sepáis miserables como sois. Me hierve la sangre con vuestra inmundicia, sucios desechos orgullosos de vosotros mismos.

No te tengo a ti en la cabeza, y a nadie que llegue a leer esto... simplemente hay días que todo me pasa por encima. Mil disculpas.

6 de mayo de 2006

Pensamientos solitarios

El viento levanta el polvo del camino, que se dispersa en mil sentidos. También la muerte se lleva los pensamientos de nuestra vida -inútil tierra del sendero- cuando nos maltrata con su autenticidad.

No quiero deternerme en la cuneta, quisiera seguir. Un sólo motivo hace falta para caminar cada día. Una mirada cómplice a tu lado te sirve para perseverar. Muchos ojos vienen para marcharse. Otros se quedan.




Te regalo mi mirada, mi caminar, mis manos. Mi tiempo para que juegues a abrazarme. Mi voluntad. Quiero navegar a la deriva de tu voz, dejarme llevar en tu cabello, enredarme en tu sonrisa. Te regalo todos los besos que puedo dar, todos los sueños que puedo soñar, todas las noches oscuras en que deseo que estés a mi lado... todo.




Gotas de lluvia sobre la calle de piedra y sobre mi corazón. No puedo sentir melancolía, y me dejo llevar inerte por mi negra suerte. Y en el eco de las noches me abandono. En el negro de tus ojos duermo y al calor de las noches vacías me dejo morir en tus labios.

2 de mayo de 2006

Oración última

Siniestro manto,
maldición eterna.
Vacío de noche sin fin,
oscuridad tenebrosa del alma...

En el abismo del misterio,
en tu sombra despiadada
me rindo a tus ojos negros.
Me entrego al fuego inerte
de tus labios malditos.

Miro mi vida en el espejo
oscuro de tu mirada, y
condeno mi alma en tus manos
llenas de muerte.

De rodillas ante tí,
siniestra diosa de la noche,
dejo que tu sed consuma
mis postreros instantes.

Muerte, siniestra obsesión
que me persigues, llévame...
Y pon sangriento fin
a esta alma que jamás existió.