8 de diciembre de 2006

We’ll Meet Again

Hoy se cumplen dos años desde que te nos escaparas de entre las manos de la forma más absurda y dramática. No sé, no quiero deprimirme pensando en la enorme pérdida que fuiste, ni escribir aquí un emotivo homenaje intentando que alguien comprenda lo importante que eres para mí. No quiero exagerar y convertir mi voz en un grito de dolor desgarrado, como hacemos siempre que nos abandona alguien...

Así que sólo voy a decirte que me jode que todo acabara tan mal. Porque no sé qué más puedo decirte. Que lo siento, Dime. Y que pase lo que pase, nunca te olvidaremos. La cerveza de hoy va por ti, tío. Allí donde estés.

This question haunts my mind
Will we survive this night?

Pantera - The Sleep (Cowboys From Hell, 1990)

28 de noviembre de 2006

Parte III. Pausa

Se acababa de girar cuando un joven entró a la tienda casi sin aliento y con el gesto en tensión. Cerró la puerta con un golpe y se dejó caer sobre un pequeño banco del local, secándose el sudor con la manga de la chaqueta. Dependiente y cliente le miraban asombrados, este último mientras pensaba “Joder, otro imbécil con prisas”. Se trataba de un hombre que aparentaba unos veinticinco años, muy alto y con barba, y totalmente vestido de negro...

Cuando por fin recuperó el aliento, se levantó y dijo:

- Me envía él. Tenéis que esperar.

- ¿Qué estás diciendo? -Exclamó el dependiente algo nervioso- justo ahora tenía que hacer un trabajo para... ¿cómo se llamaba? -preguntó mirando a su cliente-

- Frank. Y es una maldita cabronada. Llevo meses para decidirme a... bueno, a eso. ¿Justo ahora?

- Sí. Me ha contado un montón de estupideces, que si se va de viaje, o que si tiene mucho trabajo... el caso es que tenéis que esperar.

Aquel visitante inesperado se dirigía ya hacia la salida cuando se giró, y con el tirador de la puerta en la mano exclamó:

- Ya sabéis, órdenes del jefe.

Frank y el dependiente se intercambiaron una mirada de resignación, se cruzaron de brazos y se sentaron a esperar que quien escribía sus vidas tuviera tiempo libre.

7 de noviembre de 2006

Parte II. Nervios

Estaba nervioso cuando llegó a la tienda, inmersa en el bullicio del centro de la gran ciudad. Ya era mediodía y la calle estaba a rebosar de personas que se movían de un lado a otro con cara de prisa y cargadas con bolsas. Con los años, había aprendido a esquivar a todos aquellos imbéciles con cara de que su vida se irá a la mierda si pierden un sólo minuto. Tenía la teoría de que la mayoría de ellos en realidad no tiene nada que hacer, así que lo compensan ante la sociedad poniendo gesto de estar muy ocupados.

En fin, tal vez era otra gilipollez suya, pero en ese momento no le importaba mucho. De modo que dio un último vistazo a la fachada de la tienda. “TaToorture”. Muy explícito. Se encogió de hombros y empujó la puerta, que no se abrió: había que tirar de ella. “Mierda de día”, pensó mientras accedía al local.

Fotografías de cuerpos cubiertos de tatuajes y perforados hasta la nausea eran la única decoración de aquella pequeña tienda del centro. La verdad es que entrar de primeras no era la sensación más agradable del mundo... lo había sabido hace un año y medio, cuando entró de casualidad en aquella entonces desconocida tienda.

El dependiente sonrió cuando le estrechó la mano. Se trataba de un hombre obeso de unos treinta años, con la cabeza afeitada y bastante corpulento. Lucía una barba muy poco poblada. Tenía dos serpientes dibujadas en los brazos, y bajo su camiseta blanca ajustada se adivinaban más tatuajes de complicadas formas y colores vivos. Se preguntaba con cierta maldad por qué diablos era necesario decorar un cuerpo tan poco atractivo.

Tras saludarle, aquel empleado con aspecto de bonachón le miró a los ojos con gesto dubitativo y le preguntó qué deseaba

- Vengo por lo.. lo de... lo del pendiente en... en... bueno, ya sabes.

El dependiente sonrió confiado y le hizo gestos para que pasara al fondo del local, sin dar más importancia a su nerviosismo.

Iba a ser un día muy largo.

6 de noviembre de 2006

Parte I. Angustia

Nota: esta entrada es el inicio de un relato que se publicará por entregas a través de este blog.

Una mañana fría y silenciosa. El viento hacía vibrar el fino cristal de la ventana de su dormitorio, y cuando abrió los ojos, la luz se había vuelto a apoderar de su habitación. Se removió inquieto en la cama y sus ojos se dirigieron al infinito con un gesto de preocupación mezclada con ansiedad.

Sobre la mesita de madera, el despertador parecía despejar todas las dudas: sabía que aquel día tenía que hacer algo. No era una de esas estupideces que a veces se le ocurren a uno al acostarse y de las que no vuelves a acordarte nunca... ésta llevaba clavada en su mente desde hacía casi un año. Y este era el día elegido.

Había tenido que fijarse aquel viernes como límite, porque había terminado por darse cuenta de que, inconscientemente, había pasado el último año tratando como un idiota de posponer al máximo lo que ya era inevitable. Cada día había pensado “esta semana lo haré”. Luego empezó a pensar “el mes que viene, cuando cobre”. Después se decía a sí mismo que no estaba preparado, o que era mejor esperar a que pasara el verano.

En cierto modo, se trataba de uno de esos asuntos para los que jamás es el momento idóneo. Posiblemente esa mañana de viernes tampoco lo era, pero se dijo que, en cualquier caso, era “la más idónea” en el último año. Esta idea, y el recuerdo de todas las excusas ridículas que se había puesto a sí mismo, le hicieron sonreír y pensar que después de todo no era tan valiente como pensaba...

Mientras se duchaba no podía dejar de observar aquella parte de su cuerpo que sabía que ya nunca sería igual. Le costaba aislarse de sus pensamientos. Apenas probó el desayuno. Se sentía algo inquieto, así que decidió que lo mejor era largarse allí cuanto antes.

15 de octubre de 2006

The Last Remaining Light

Cuantas dudas absurdas, cuanto tiempo perdido pensando estupideces... si por un instante todo se volviera nítido... sólo puedo esperar.

Roll me on your frozen fields
Break my bones to watch them heal
Drown me in your thirsty veins
Where I'll watch and I'll wait
And pray for the rain

Curl like smoke and breath again
Down your throat inside your ribs
Through your spine in every nerve
Where I watch and I wait and yield to the hurt

And if you don't believe
The sun will rise
Stand alone and greet
The coming night
In the last remaining light

Seven moons and seven suns
Heaven waits for those who run
Down your winter and
Underneath your waves
Where you watch and you wait
And pray for the day

And if you don't believe
The sun will rise
Stand alone and greet
The coming night
In the last remaining light

And if you don't believe
The sun will rise
Stand alone and greet
The coming night
In the last remaining light

Audioslave - The Last Remaining Light

25 de septiembre de 2006

Parte I. Una día señalado

Se había levantado con una idea fija en su mente. Lo cierto es que lo tenía señalado en la agenda desde hacía tiempo. Había tenido que fijarse aquel día como límite, porque se daba largas a sí mismo. Era un asunto de esos para los que jamás es el momento idóneo.

Estaba nervioso cuando llegó a la tienda, inmersa en el bullicio del centro de la gran ciudad. Fotografías de cuerpos cubiertos de tatuajes y perforados hasta la nausea eran la única decoración de aquel reducido local.

El dependiente sonrió cuando le estrechó la mano. Era un hombre de nos treinta años, con la cabeza afeitada y muy corpulento. Tenía dos serpientes dibujadas en los brazos, y bajo su camiseta blanca ajustada se adivinaban más tatuajes de complicadas formas y colores vivos.

Tras saludarle, aquel empleado con aspecto de bonachón le miró a los ojos con gesto dubitativo y susurró:

- Tu eres el del pendiente en... en... bueno, ya sabes.
- Eso parece.

Iba a ser un día muy largo.

30 de agosto de 2006

El sueño de los vivos

En el eco lejano de tu risa se desvanece la mía de mis labios vacíos y tristes. Aunque ya no hay lágrimas como antes, me dejo invadir por la tristeza y la melancolía... y entonces siento que no seré capaz de sonreir, y dejo que el llanto contenido me abrace con su escalofrío. No todas las lágrimas son amargas, pero no quisiera llorar. Aunque tal vez lo necesite.

Sé que tengo que seguir adelante y me obligo a ser realista... Las cosas no van tan mal, sólo que podían ir mejor. Cierro los ojos y quisiera soñar con una vida donde todo fuera distinto... pero entonces me doy cuenta de lo lejos que he estado, estoy y estaré de mi sueño.

Y por momentos parece que nada valga la pena... muy poco de lo que hago me acerca a tí, y siento cómo los días pasan iguales, y cómo sigo igual de lejos de una parte de mí que en realidad jamás poseí.

A tu lado todo parece tan diferente... tal vez lo sea. Me pregunto si de verdad todo esto tiene sentido, y de momento la respuesta sigue siendo afirmativa. Espero, ya que no parece que esto vaya a mejorar, que por lo menos todo siga igual de mal. Pero que siga. Te necesito.

Entonces

Duermes a mi lado... Tu cuerpo descansa inmóvil y el cabello suelto cae sobre tu cara arañada por los primeros rayos del sol. Y junto a tí, mi mano escribe, indecisa primero, ahora con determinación. Quisiera poder acariciarte ahora con la seguridad con que escribo, pero una fuerza invisible, un respeto sagrado me impide siquiera rozarte...

Fuera el día agoniza, los rayos de sol giran lentos en la habitación y la claridad se apodera también de tu precioso cuerpo definiendo ante mis ojos de insomne tus líneas suaves y estremecedoras... Testigo mudo e inmóvil de tu plácido sueño, como quien observa la siniestra belleza tranquila del cadáver y sabe que que no debe perturbarlo...

Contengo la respiración en aquella cama enorme, en este frío despertar. Apenas a unos centímetros, pero separados por la distancia insalvable que interpone la frontera entre la realidad y el sueño...


¿Y si durmieras?
¿Y si en tu sueño, soñaras?
¿ Y si soñaras que ibas al cielo y allí recogías una extraña y hermosa flor?
¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano?
Ah, ¿Entonces qué?

Samuel Taylor Coleridge
Entonces tú.

21 de agosto de 2006

Día y noche

- Hace buena noche, ¿verdad?
- Es de día.
- Y es un día magnífico. Y tan bello que parece de noche.
- Entonces es cierto, hace muy buena noche –exclamó. Y le miró con una mezcla de curiosidad y complicidad... –
- Me gusta la noche. Las hay tan azules que brillan tanto como el día.
- Pensé que era al revés.
- Eso depende. Las noches alumbradas por ojos azules adquieren a veces la luz del día. Hay mucha luz en las miradas de las personas... tu por ejemplo, tienes unos deslumbrantes ojos azules...
- Pero es de día... ¿para qué los quiero sin una noche que alumbrar? A no ser que podamos oscurecer el día. Con unos ojos negros, por ejemplo.
- Por ejemplo –sonrió por primera vez–. Es verdad que hace un día precioso. Pero sin duda lo mejor son las vistas.
Miró por la ventanilla del viejo tren, y contempló el paisaje durante unos minutos... se volvió y al final dijo:
- Me temo que no veo nada. Es que es de noche.
- No me refería a esas vistas. Es un regalo poder verte sólo a ti, ahora que es de noche.
- No sé qué dirás cuando anochezca de verdad...

9 de agosto de 2006

El calor gélido de la mañana

Escuchaba el latir de su corazón interrumpido por la respiración arrítmica y convulsa. Le encantaba y le excitaba la imagen de aquella mujer desnuda sudorosa y despeinada moviéndose con él al compás que la pasión les marcaba.

Observando aquella bella chica deshaciendo la cama de aquel viejo hotel, feliz y confiada, no pudo sino recordar con una sonrisa lo extremadamente sencillo que había resultado llevarla hasta aquel lugar. Realmente, ella no era capaz de sospechar a quién había conocido aquella noche. Sencillamente, se rindió como tantas otras al encanto misterioso que poseía aquel sujeto de mirada ausente que había aparecido como de la nada... era consciente de que como casi todos los hombres que había conocido, probablemente iba a desaparecer con la primera luz del día y que ella no significaba nada para él.

Tenía razón. Por eso a aquel enigmático desconocido no debió importarle mucho apretar la almohada contra su cara para asfixiarla, justo cuando el cuerpo de la chica comenzaba a estremecerse de placer una vez más... Sin apenas fuerzas para resistirse, la joven moría a los pocos minutos mientras su asesino continuaba poseyendo su cadáver con renovada pasión.

Una última mirada cuando abandonaba la habitación por la mañana le separó para siempre de aquel precioso cuerpo blanquecino.

Fuera hacía un día precioso.

26 de julio de 2006

Movimiento inmóvil...

El tiempo sigue corriendo sin descanso, gritándome desde el vacío, apurándome... aun no he hecho nada, todo es un gigantesco castillo de naipes con la frágil base de mi existencia. Aun no puedo irme, no todavía: no he terminado lo que quiero llevar a cabo aquí, tal vez ni siquiera haya empezado. Tampoco sé que quiero, y tampoco cuento con saberlo algún día...

El reloj me exige que corra, que llene cada minuto de atrevimiento y de acción, pero cada día me siento más débil y cansado para hacerlo, apegado como estoy a mi castillo de naipes... No puedo volar libre de sus cadenas, y permanezco atrapado entre dos abismos. No puedo vivir esperando pensando que cada minuto será el último, y no puedo morir sin haber vivido. No todavía.

Sigo pensando como un estúpido que un día, cuando haya sorteado todos los obstáculos, empezará mi vida. Aunque en ese momento habré muerto: esos obstáculos son la vida. A veces siento que, a su vez, la vida es un obstáculo.

15 de julio de 2006

Ardió mi memoria

FIN

Este es uno de esos falsos finales... Aquí estoy, casi en lo alto de la montaña, rozando el cielo con los dedos. Es el final del camino. Y el inicio de otro más largo y quizá más duro. Pero hoy dormiré en las faldas de esa última pendiente, pues no quiero subir más: ya he llegado más arriba de lo que nunca pude soñar.

Éste es un final y un principio, un punto y seguido en la historia que escribo día a día... veremos qué nos depara el futuro... Si casi ya no sé escribir... malditos exámenes, acabarán conmigo... intentaré recuperar todo esto, si es que en algún rincón de mi memoria maldita permanecen, cubiertas de telarañas, mis palabras ahogadas.

Un saludo a quien lea esto, si es que en efecto lo lee alguien...

29 de junio de 2006

Cuánto penar...

...para morirse uno.

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo, no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Pena con pena y pena desayuno,
Pena es mi paz, y pena mi batalla,
Perro que ni me deja ni se calla,
Siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos, penas, me oponen su corona
Cardos, penas, me azuzan sus leopardos
Y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con mi pena mi persona,
Circundada de penas y de cardos.
¡Cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernández

24 de junio de 2006

Tu boca...

Mañana... al fin.

Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández

16 de junio de 2006

Purple rain

El calor era infernal. Aquella noche parecía no querer terminar nunca, envuelta en el agobio de las sábanas ásperas y calientes. Permanecía mirando al infinito, sin poder cerrar los ojos irritados, con la molesta sensación de no saber dónde se encontraba, drogado por el cansancio de aquellos días eternos.

Había logrado conciliar el sueño, cuando el temblor de un trueno lejano sacudió los cristales y le despertó violentamente. A pesar del susto se alegró: aquel calor sofocante tenía las horas contadas... Llevaba meses esperando una gota de agua del cielo permanentemente azul de aquella ciudad perdida. Anhelaba la caricia refrescante de la lluvia, necesitaba sentir que podía respirar...

La tormenta irrumpió en forma de grandes gotas transparentes que empezaron a colarse por la ventana, y de un olor a campo húmedo que penetrando en la habitación oscura. Se incorporó, algo más aliviado, y levantó la persiana con energías renovadas. No había un alma en la calle, y no tardó mucho en rendirse al embrujo de la noche y salir a pasear bajo la lluvia. Quería disfrutar en toda su dimensión aquello que tanto había ansiado.

Recorrió las calles desiertas durante largo tiempo, acompañado solo por la felicidad sincera que producen las cosas sencillas. Bajo el manto fresco de la tormenta, al final de la calle, una joven contemplaba la noche con idéntico ensimismamiento. Permanecía sentada en un banco de piedra, en el mismo centro de un parque de árboles secos y tierra gris. Las manos apoyadas tras de sí y el cuerpo arqueado, dejando caer su cabeza hacia atrás... el agua chocaba con su frente y resbalaba entre sus cabellos.

Se dirigió hipnotizado hacia ella, sin poder apartar la vista. Cabello negros y ondulados, rostro sonriente y despreocupado, sin mirar a ningún sitio. Sin pensarlo, se sentó a su lado, levantó la frente y disfrutaron en silenciosa complicidad de aquel regalo del cielo...

Pasaron las horas entre ambos lentas y tranquilas. Sus miradas abandonaron el cielo para posarse en el otro... sonrieron tímidamente, compartiendo la misma felicidad inocente y romántica. Y ya no pudieron separar sus labios.

Y en el calor eterno de la noche, sin una gota de agua en mi garganta consumida, velo mis ansias rotas, preguntándome por qué el mundo es un lugar tan poco mágico para permitir que ciertas cosas sólo sucedan en los sueños y en los relatos, y siempre con el mismo final... Siempre despierto de los sueños, aunque los prefiera a mi vida. También escribo invariablemente ese maldito punto que ahoga la sedienta fantasía.

1 de junio de 2006

Calma...

Después de todo, creo que puedo contar con este diminuto espacio para respirar a gusto. Aquí me siento en casa, y puedo relajarme y ser yo mismo... Hoy me habría gustado fumar, porque me apetecía sentarme en el rincón más oscuro de la casa y allí, completamente solo, encenderme un cigarro y envenenarme a mi ritmo. Hasta para morir llevamos prisa...

Me gusta escribir conceptos y vaguedades que solo entiendo yo, pero hoy seré más concreto. Mil quinientas visitas en mi blog "mediático", Segmentation Fault, en un día. Horrible y gratificante a un mismo tiempo. Sólo una persona entró en esta humilde casa, que a pesar de todo me sigue gustando más. Aquí nadie deja comentarios hirientes, nadie hace preguntas estúpidas. Los cuatro que me leen observan, comprenden, escriben y se van para volver. Nadie pelea por ser mejor, por saber más... descuidan las apareciencias, y yo también: no tengo que ser nada porque nadie me ve en este rincón oscuro.

Sólo el humo y la luz tenue de ese cigarro que no me he fumado me delatan. Escribo lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Qué libertad... me siento tan cómodo tecleando despacio palabras que entiendo, dejando que salgan una tras otra... Me encanta escribir, y creo que hoy no he hecho otra cosa... por eso estoy tan relajado y tan feliz... Un abrazo a quien me lea :-)

11 de mayo de 2006

Réplica al viento

Hoy quiero gritar con fuerza al viento, desahogarme. Soltar el lastre que reprimo en mi interior hasta que me queman las lágrimas. Ah, malditos egoístas que me pisáis como a un insecto, sólo os importa, sólo me importa vuestra maldita felicidad. ¡Yo maldigo vuestra felicidad! ¡Yo maldigo vuestro sucio nombre! Estúpidos, malcriados, dejadme al margen de vuestra idiotez por un único instante. Dejad que llore a solas la impotencia de vuestro egocentrismo.

Ingenuos ignorantes, despreciáis todo cuando desconocéis, y por eso os odio. No comprendéis nada, no entendéis una palabra, y os creéis los reyes del mundo. Pero hoy quiero estar furioso con vosotros, bastardos cobardes que atacáis en la distancia, que sonreís falsamente al ser atacados. Yo os escupo mi desprecio a la cara, para que os sepáis miserables como sois. Me hierve la sangre con vuestra inmundicia, sucios desechos orgullosos de vosotros mismos.

No te tengo a ti en la cabeza, y a nadie que llegue a leer esto... simplemente hay días que todo me pasa por encima. Mil disculpas.

6 de mayo de 2006

Pensamientos solitarios

El viento levanta el polvo del camino, que se dispersa en mil sentidos. También la muerte se lleva los pensamientos de nuestra vida -inútil tierra del sendero- cuando nos maltrata con su autenticidad.

No quiero deternerme en la cuneta, quisiera seguir. Un sólo motivo hace falta para caminar cada día. Una mirada cómplice a tu lado te sirve para perseverar. Muchos ojos vienen para marcharse. Otros se quedan.




Te regalo mi mirada, mi caminar, mis manos. Mi tiempo para que juegues a abrazarme. Mi voluntad. Quiero navegar a la deriva de tu voz, dejarme llevar en tu cabello, enredarme en tu sonrisa. Te regalo todos los besos que puedo dar, todos los sueños que puedo soñar, todas las noches oscuras en que deseo que estés a mi lado... todo.




Gotas de lluvia sobre la calle de piedra y sobre mi corazón. No puedo sentir melancolía, y me dejo llevar inerte por mi negra suerte. Y en el eco de las noches me abandono. En el negro de tus ojos duermo y al calor de las noches vacías me dejo morir en tus labios.

2 de mayo de 2006

Oración última

Siniestro manto,
maldición eterna.
Vacío de noche sin fin,
oscuridad tenebrosa del alma...

En el abismo del misterio,
en tu sombra despiadada
me rindo a tus ojos negros.
Me entrego al fuego inerte
de tus labios malditos.

Miro mi vida en el espejo
oscuro de tu mirada, y
condeno mi alma en tus manos
llenas de muerte.

De rodillas ante tí,
siniestra diosa de la noche,
dejo que tu sed consuma
mis postreros instantes.

Muerte, siniestra obsesión
que me persigues, llévame...
Y pon sangriento fin
a esta alma que jamás existió.

18 de abril de 2006

Verso de ceniza

Harto de las mismas ideas, de las mismas palabras...

Hoy quiero gritar al viento,
memoria perdida de mi pasado.
Exigirle nuevas letras, palabras, frases.
Párrafos malditos...

Harto del tópico de mí mismo...

Hoy quiero reinventarme,
y conmigo mis palabras.
Quemar mis frases hechas,
romper las ataduras que ayer me impuse.

Harto de recalentar ese inicio, ese final...

He decidido olvidarlo.
Enterrarlo bajo la húmeda tierra
de mi memoria...
dejar que mis pensamientos
lo reduzcan a cenizas.
Y me sentaré a esperar.

A que broten letras de la ceniza,
como ha ocurrido tantas veces...
No me falléis ahora.

9 de abril de 2006

Reflexiones sobre The Cemetery Gates (II)

Es sorprendente que una historia tan improvisada haya dado tan buen resultado. De hecho ni yo mismo podía creer lo bien que marchaba el relato en cuanto a cohesión narrativa y estilística. Aún lo leo y me sorprendo... La mayor parte del argumento está construido sobre la marcha: tenía una borrosa idea sobre lo que debía suceder que se iba concretando con el paso de los capítulos. He decidido revelar los detalles íntimos de la construcción de los hechos, a riesgo incluso de que quien me lea ahora se decepcione. Hubo decisiones muy difíciles de tomar, y como todas las personas a quienes podía consultar estaban implicadas leyendo el relato no podía consultarlas... algunas tardes fueron un suplicio de indecisión...

Como detalle curioso, el monje sólo fue puesto en la historia con el fin de proporcionar una vestimenta un poco misteriosa al protagonista, quien salió de la tumba con un traje hecho harapos. Me sentía obligado a proporcionarle algo de ropa para que pasara más o menos desapercibido. El detalle de la piel quemada me obligaba a cubrirle la cara y las manos, y un hábito era ideal. Aunque curiosamente todos los lectores a los que he preguntado lo imaginaban de color marrón, en el relato se dice expresamente que el color de la prenda es el negro... En principio no había monasterio, sino un pueblo en el que conseguía robar ropa, pero ese detalle me obligaba a concretar el momento histórico del relato, y me interesaba dejarlo lo más abierto posible para que cada uno imaginara lo que le apeteciera. Pienso que el exceso de detalles elimina el trabajo del lector o lo hace frustrante: prefiero darle libertad en lo accesorio.

Con todo, eliminé el pueblo y decidí que el monasterio era el lugar perfecto para dar a conocer al protagonista y al lector el marco de la situación a través del anciano fraile al que asesina violentamente. En principio, el "muerto" asesinaba a todos los frailes e incendiaba el monasterio... un primor.

Me alegro de que se me ocurriera incorporar a un religioso a la trama, ya que me parece interesante el juego y la complicidad que se establece entre los dos personajes durante los capítulos en que permanecen juntos, es una conversación con grandes contrastes. Odio los diálogos con guiones, y prefiero que los personajes se expresen con párrafos largos, personalmente disfruto mucho con el eco épico de las frases del fraile cuando habla sobre el bien y el mal, no entendía esa conversación como un diálogo convencional sino como un discurso prolongado. Introduce el tema final de la persona que escribe su vida y lo controla, con algunas frases crípticas.

A través del religioso, el protagonista descubre cómo fue su muerte. Por cierto, que en principio era asesinado a tiros y moría en el hospital, pero decidí (nuevamente) que tenía que mantener oculto el tiempo en que transcurre la acción, y creo haber acertado, el presente es muy poco misterioso.

Preparar la salida del protagonista del monasterio fue una tarea complicada, aunque lo mejor era retomar el camino que recorría. Si no recuerdo mal, en ese camino se cobra otra víctima: era necesario que el lector comprendiera el drama de su existencia: condenado a matar por un placer que no controla, cuya única solución es su propia muerte. Hay un punto en el que al final del valle divisa un pueblo. Mi idea era que encontrara allí su antigua casa, pero bajar hasta él me parecía largo, así que apareció su casa a poca distancia de donde se encontraba... Para aumentar la sensación de lejanía entre el convento y éste pasaje, lo escribí en dos capítulos con una noche de por medio.

Las escenas de la casa son más confusas. Por un lado, para la parte del jardín me inspiré en el bosque negro de El Hobbit, aunque suene muy raro. La casa es una mezcla de La Mansión de los Abismos y de la residencia de una buena amiga. Fue complicado cuadrar los detalles del incendio, por lo que hube de interponer el flashback de la viuda desconsolada, capítulo que me encanta. Es problemático porque sólo se sabe que se ha cambiado el foco de la historia a través del título “Ella”. Titulé el siguiente capítulo “Él”, para que quedara de manifiesto el cambio de protagonista. Las historias se entrecruzan aquí, y el suicidio de su viuda es el motivo que utilicé para justificar que su dolor le haga pasar al plano real.

Como curiosidad, he conseguido recuperar un fragmento que después suprimí en gran parte. Sé que en mi ordenador hay más trozos sueltos, si los encuentro los iré publicando... El relato definitivo dice...

Lleno de alivio, me volví hacia el camposanto cubierto por las sombras y dirigí una mirada inquieta... Con el rostro descompuesto, y aún preso del pánico, comencé a caminar con paso dubitativo por la oscura carretera, sabiéndome solo e indefenso.
Era en sustitución de ésta extraña escena que tengo en la cabeza pero que no logré explicar de forma satisfactoria:

Lleno de alivio, me volví hacia el camposanto cubierto por las sombras y dirigí una mirada inquieta... Súbitamente, de lo más oscuro del cementerio brotó una nube de humo gris que se alzó hacia el cielo etérea acompañada del grito más terrorífico que había escuchado jamás... un grito grave, negro y desgarrado que me martilló los tímpanos con la fuerza de una explosión. Mi expresión se rompió en ese momento, y presa del pánico corrí por la solitaria carretera, sabiéndome solo e indefenso.
Hasta aquí casi todo lo que tenía que decir sobre mi propia historia, me ha divertido mucho analizar mi propio texto un tiempo después... me gustaría perfeccionarlo y dotarlo de un poco más de coherencia entre las partes, tal vez me ponga a trabajar un día de éstos...

Durante un tiempo me dediqué a difundir este relato entre algunos buenos amigos y ciertos familiares, y tal vez lo más decepcionante de la experiencia haya sido darme cuenta de que apenas dos o tres personas me tomaron en serio. Me siento muy apenado porque a mi entorno parezca no importarle lo que escribo por el hecho de ser yo quien lo escribe. Tras un tiempo insistiendo, dejé de hacerlo: quien quiera leer que lea, pero que no sea por hacerme un favor. Quienes a pesar de todo siguieron leyendo el relato merecen todo mi agradecimiento y mi admiración.

La literatura tiene sentido aun cuando no hay nadie para leer lo que puedas escribir, pero siempre es agradable que alguien se interese por tu trabajo. Parece que muy poca gente piense en serio que yo pueda escribir para entretenerme y que decida publicarlo en Internet...

Pero en fin... seguiré escribiendo, como hago desde hace años insistentemente, luchando contra mí mismo para ponerle palabras a mis sentimientos. Buscando esa forma de expresar un miedo, una nueva palabra para un sentimiento milenario... humildemente pienso que no debo de hacerlo tan mal, y en el fondo sé que me encantaría dedicarme a escribir el resto de mi vida, por encima de mi carrera y del resto de mis aficiones. Tal vez lo haga.

8 de abril de 2006

Reflexiones sobre The Cemetery Gates (I)

Hoy no puedo dejar de escribir, aunque es tarde... al final, entre varias cosas, me paso el día tecleando... hoy estaba revisando el relato "The Cemetery Gates", que publiqué por entregas en éste blog... Lo ciero es que me sorprende que pudiera mantener una idea durante tanto tiempo, yo que me canso rápido de todo. De octubre hasta diciembre estuve escribiendo esa historia que llevaba en mi corazón desde hacía tiempo.

Vivo solo y me siento muy a gusto. Pero una noche tuve ese miedo irracional que a veces nos sacude. Miedo a levantarme y encontrarme algo horrible, no sé ni siquiera el qué. Supongo que una parte de mí mismo... No me asustan las pesadillas. Desde pequeño tengo sueño lúcido, y cuando tenía pesadillas era capaz de intervenir y modificarlas, lo cual, en la práctica ha hecho que desaparezcan de mi vida. Pero puedo tener pesadillas despierto, cuando mi imaginación me juega malas pasadas inventando historias horribles. Aquella noche pensé que si podía intervenir en un sueño y cambiar su curso, también podía intervenir en uno de esos miedos que me venían a la mente, convertirlo en algo soñado y como tal, modificarlo. De ahí construí la trama de sueño y realidad que queda de manifiesto al final del relato.

Así pues, decidí literalizar mi miedo y tratar de crear algo bonito con ello. Pero no quería hacerlo yo, quería que lo hiciera por mí un "yo" literario. Es decir, escribí sobre un escritor que escribe una historia. Pero lo hice focalizándome en el protagonista, invirtiendo la jerarquía. El esquema es complicado pero me parece muy bello.

Atención: revelación de trama a continuación
Los siguientes párrafos contienen detalles sobre la trama y el argumento del relato. No debería leer éste artículo antes que la obra.

En general, The Cemetery Gates es la historia de un escritor. Ese escritor despierta un día en un cementerio, y tras descubrir que ha muerto, los acontecimientos se suceden con rapidez. Cuando se acerca el final, se descubre que el escritor fue asesinado por un lector enloquecido. Pero no es así, y en la historia no se explica porque esperaba que los lectores lo comprendieran. En realidad, el escritor que habla en primera persona a lo largo del relato murió a manos de una criatura procedente de un relato suyo, aunque su viuda lo ignora.

Aquí es precisamente donde confluyen las historias en varias dimensiones y parece que todo se ordena. El modelo de la realidad que tomé fue que el relato fue escrito por una persona escribiendo en el papel del escritor asesinado, como recurso: muchas veces los autores escriben en primera persona experiencias ajenas. Quien escribe el relato somete a desgracias muy duras al escritor que había muerto asesinado y que ha vuelto a la vida, por lo que el primero acaba muriendo. Y muere de la misma forma en que murió el segundo: asesinado por su creación.

Al final del relato, el escritor confiesa que vendería su alma por volver a ver a su amada. Se supone que a continuación, ese escritor será devuelto a la vida, pero descubrirá lo absurdo de su existencia y decidirá vengarse de mí, que soy, en último término, quien se encuentra en la cima de la estructura (salvo que alguien esté escribiendo mi vida al mismo tiempo que acontece...)

Con éstas anotaciones, creo que doy por explicada la trama del relato, que puede ser confusa si no se ha leído con continuidad. En ese sentido creo que la edición impresa es de gran ayuda.

Durante aquellos meses aprendí muchísimo sobre literatura, y si soy sincero, me encanta haber añadido un poema al relato, quería experimentar lo más posible... También me permití cpmprender la sensación de escribir bajo presión. La mayoría de los capítulos fueron redactados en buenos momentos de inspiración. Sin embargo, una parte significativa fue escrita en momentos del día emocionalmente neutros, con resultados bastante interesantes: ésto me permitió entender que si se trabaja duro se puede escribir en casi cualquier circunstancia.

Eso sí, voy a ser sincero: la mayor parte de los detalles surgieron sobre la marcha. Lo único que tenía claro desde el principio es que quería escribir un relato emocionalmente completo, con un final cerrado y concreto (detesto los finales crípticos) aunque poco previsible. Por otro lado, tenía una idea borrosa del juego de narradores, que luego pude ir definiendo. Por último, me obligué a dejar algunas “pistas” durante el relato: algunos detalles que resultan reveladores a posteriori (por eso tengo por costumbre leer los libros dos veces). Se pueden dejar éstas huellas para los lectores más interesados, teniendo una idea aproximada de cómo van a explicarse en el futuro (y buena memoria para no dejarse nada en el camino). El resto fue improvisado.

En la siguiente entrega daré algunos detalles sobre cómo se hiló la trama y la narración, y tal vez publique alguna de las escenas suprimidas...

7 de abril de 2006

Oscuridad cegadora

Siente el miedo a morir, frío sudor de la noche de tus días. Siente el pánico apoderarse de cada poro de tu piel y estremecerte, siniestro preludio de la muerte que te engulle.

Marchítate al avance imparable de las fantasías miserables. Recostado en tu lecho de muerte, aquel ángel salvador en que creíste ha venido a convertir tus últimos minutos en tormento. Creíste, ciego miserable, y la oscuridad te arrancó los ojos. La nada se apodera de tu esqueleto, y su mano cadavérica cierra tus párpados de moribundo.

Falta un suspiro para la media noche, y el mal que por tanto tiempo has ignorado lo invade todo. Arrodíllate ante la oscuridad que se lleva tu último rastro de vida, siente cómo el vacío te consume. Nada importa. Todos aquellos a quienes hayas amado desaparecerán en tu alma consumida para siempre. Y con ellos, todo lo que fuiste, eras o pudiste pensar en ser. Todo se ha terminado para ti.

Has intentado mantener alejada la nada de tu mente, evitar pensar qué hay detrás, y escapar de esa horrible sensación de estar caminando por el borde del abismo. Tampoco cabe la eternidad en tu cabeza, porque estás formado de tiempo, y con él te consumes lenta y patéticamente. Lo que te espera ahora es nada eterna. Y todo cuanto inventaste para alejarla de ti se muestra ahora estéril. La única realidad es la muerte.

27 de febrero de 2006

Silencios de muerte

Blanco vida, negro muerte. Y entre la nieve blanca de muerte, árboles negros de vida. Mi vida, llena de muerte... como un viejo árbol caduco, yace cubierta de nieve.

En aquel camino eterno, apenas soy un punto en el infinito. Solitario. Rostro helado de invierno, cuerpo encogido. Me siento enormemente diminuto en aquel sendero nevado. Nada a mi alrededor, sólo blanca nieve y negros troncos... como un sueño en blanco y negro.

Rebelde de un destino que ya he escrito, siento que no puedo dar un paso más. El silencio es sobrecogedor, sólo interrumpido por mi respiración agitada... no puedo seguir huyendo de tí. Mis rodillas tocan el suelo, mi frente golpea la nieve con resignación. Mi cuerpo empapado de muerte blanca me suplica que no siga... me rindo a sus deseos mortecinos y el sueño anula mi mente. El último suspiro abandona mis labios morados con suavidad.

En el negro camino blanco reposa mi alma para siempre... Para siempre.

25 de febrero de 2006

Enchantment

Encantamiento en que sumerjo mi día vil de vida vacía. Y más vacía a cada instante... No sé qué hago aquí... la dureza gris de los días, telón rígido de mi memoria, cae a plomo, como mis párpados.

Lago encantado de mi pasado, los monstruos de las oscuras profundidades me miran en silencio, esperando que me acerque, que me deje llevar al fondo infinito. Y sobre la orilla, en aquel bosque oscuro, miro el agua negra en calma tensa, mientras mi valentía se abrasa de fuegos fatuos. Almas de condenados que me vigilan, un grito de desgarro desamparado que resuena en mi interior. Más gritos. Gritos de los hombres que aman la vida de la misma forma que yo amo la muerte... luchan por escapar del fuego infernal del lago negro.

¿Dónde van aquellos que mueren con su corazón arrugado por el miedo? Las preguntas asaltan mi mente y me obligan a dudar. Frente a frente con mi historia. Recuerdos que nunca cesan en su llanto de dolor ni en su alarido de locura. Quieren que me acerque, que me sumerja en su melancolía y arrastrarme al fondo de mi pasado... dormirme en el sueño de mi memoria para siempre.

12 de febrero de 2006

In memoriam

Quizás no nos llegamos a conocer lo suficiente como para ser grandes amigos, pero sí para saber que había algo, un entendimiento, una chispa, una complicidad mutua... pero, como siempre, nada de eso vale ahora.

Compartimos unos años de nuestra vida en forma de acampadas, marchas, risas, canciones y muchos buenos momentos. Noches inolvidables al calor del fuego, con la mirada perdida por el esfuerzo del día que, como tú, moría. Después desapareciste de nuestras vidas durante unos años. Y te reencontré hace uno o dos, convertida en novia de un amigo... ¿te acuerdas? Nos vimos y ni siquiera sabíamos quienes éramos... los años corren para todos.

Aquel diecinueve de diciembre lograbas, tras años de lucha, descansar. A tus diecisiete años nos abandonabas para siempre. Tu alegría y tu espítiru desenfadado se iban contigo... Quienes compartieron contigo esos últimos momentos no consiguen borrarte de sus ojos ni de su alma... yo no me he enterado hasta hoy, y con mal sabor de boca por todo este tiempo ajeno a tu partida, quiero decirte adiós.

Eres sólo mi segunda baja, la segunda persona que me recuerda con su partida que esto no es un juego... mi segundo momento de mirar al infinito y sentir que no voy a poder reprimir las lágrimas. Como tantas cosas que he querido, te me escapas de las manos. Y lo que más me duele, quizá sin saber que, por encima del tiempo que compartimos, dejas huella en mi vida, y que en ella permanecerás como la niña alegre que conocí.

Hoy he encontrado este poema que nos escribías hace un año... Lo escribías con esa mezcla de mal presagio y esperanzas, y leerlo me conmueve. Así que quiero ser el eco de tu voz por un momento, y dejar que tu llanto sereno fluya entre mis letras:

UN PENSAMIENTO DURO PARA OTRO + MADURO

¡Oh! Pensamiento inocente que ocultas dentro de mí
una oscura sombra de temor y confusión...
de pena y nostalgia en mi interior.

¡Oh! Que siempre estás presente aunque yo no lo
quiera, ni lo desee... simplemente vienes invadiendo
mis estados de ánimo.

Llegará el día en que la rabia que has de sentir
te inunde de una tempestad de la que no podrás
escapar.

Siento decirte “QUERIDA TRISTEZA” que esos
oscuros pensamientos quedarán sellados en el olvido
con la certeza de que ya no volverás.

Me esperan buenos momentos de felicidad merecidos,
mis esfuerzos se verán valorados, y yo como mujer que
soy, espero verlos cumplidos.

El cáncer nos gana otra batalla, Nerea. Ni el cariño de tus amigos ha podido retenerte a nuestro lado... y eso, como siempre, me obliga a hacerme muchas preguntas. Sólo que esta vez no voy a poder responderlas. Sea lo que sea, y estés donde estés, yo te revivo hoy en mi corazón y sueño con encontrarte y poder decirte que pienso en tí con lágrimas en los ojos y en el corazón.
A las aladas rosas
del almendro de nata, te requiero:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

10 de febrero de 2006

Luces y sombras de soledades

Entre las sombras alargadas de la tarde y bajo el viento, dirijo mis pasos en calma dondequiera que quieran llevarme. Paz y luz en el día que entre mis dedos se apaga, sin una queja, sin un suspiro más que el del sol al morir en el horizonte.

En esta isla eterna de soledad, paro en seco frente al ocaso... me siento en el suelo y con mis ojos llorosos de tanta luz y de tanta oscuridad, puedo detener el reloj maldito y -por un instante eterno- hacerlo mío. Entonces vienes tú a mis pensamientos. Y también tú, aunque no lo creas... vienen todas esas personas maravillosas con las que comparto cada minuto de este tiempo que se me escapa.

En vuestras palabras, vuestros silencios, en vuestras miradas y en vuestros besos, hay un grito desgarrador de esperanza que me conmueve. Tal vez todo siga valiendo la pena. Tal vez todo pueda ser mágico cuando en soledad, me siento acompañado por vosotros.

14 de enero de 2006

Un segundo

Y el segundero completa su vuelta de golpes uniformados. Al fondo puedo escuchar otro tic-tac. Veo la hora en la pantalla de mi ordenador, en mi reloj de pulsera, en el equipo de música y en despertador sobre mi mesa.


Cada uno marca una hora distinta... así que me tranquilizo pensando que en toda mi casa fría, hay un reloj marcando la hora exacta en que transcurre mi vida...


En los relatos de ciencia ficción, una raza de robots dotados de inteligencia nos esclaviza. No hace falta tanto... en realidad, basta una esfera con dos agujas.

11 de enero de 2006

Hole in the sky

He levantado mis brazos al cielo...
He alzado la vista y he contemplado el sol,
brillante entre las nubes, claro de luz en la sombra...
He mirado con dudas el negro infinito,
y he contemplado la luna, brillando en solitario...
claro de blanco, sobre negro,
resquicio de luz en la sombra.


Hay un resquicio en el firmamento, de día y de noche... subiré hasta él. A través de la grieta del infinito entraré en el cielo. Me deslizaré por ella y me infiltraré. Allí. Donde fuisteis los honrados. Los limpios. donde estás tú. Llegaré hasta tí llorando, para abrazarte fuerte... no me dí cuenta de lo que significabas... y me maldigo cada segundo que no aproveché a tu lado. Aunque nada de eso importa ahora.

He renunciado a verte nunca más. Pero hoy, contemplando tu mirada clara sobre la fría noche, decidí que tengo que verte una vez más. Entraré a escondidas por aquel claro de cielo sin cielo. Sólo así podré verte de nuevo... Espérame.

Hole in the sky, take me to heaven
Window in time through it I fly
(Black Sabbath)

6 de enero de 2006

Message in blood

Hoy es como si nada hubiera sucedido... Tu recuerdo lejano volvió a mí en este atardecer gris de duro invierno. El día muere junto a tu esencia. Te desvaneces en el mar furioso de mi memoria.



Lo fuiste todo cuando yo no era nada. Sólo tu, sólo tu voz, sólo tus labios. El humo del tabaco se elevaba caprichoso jugando con tus manos. Recuerdo una tarde clara, y mi mirada llena de luz, como el cielo. Recuerdo una noche lluviosa, y tu cabello húmedo resbalando entre mis dedos. Mi memoria te idealiza... lo sé, y entonces caes hasta el suelo y chocas contra la dura realidad.


No sé que ha sido de tí. No quiero saberlo. No me importa, ni siquiera me importa que no me importe. Hoy ya no estás, ayer no estuviste, mañana no estarás. Han habido desde tí mil tardes claras y mil noches lluviosas. Otras fragancias, otros cabellos. Y te diluyes en la noche de mi memoria.


Como al despertar de un sueño, intento volver atrás mi pensamiento, intento hacerte presente aquí, ahora. Por un instante me permito preocuparme. Dónde estarás. Qué estarás haciendo. Qué habrá sido de tu vida... ni siquiera sé si estás viva. Ni siquiera quiero saberlo. Hoy eres una curiosidad, un dato lejano, un recuerdo borroso.


Sangre de mi memoria, entre las sombras alargadas del atardecer de mi consciencia, te difuminas. Sigo preguntándome si un día exististe, si fuiste real. No me dan miedo las preguntas, sino las respuestas.


Hoy sólo eres un rostro borroso, un sueño del que desperté. Un mensaje escrito con mi sangre en un rincón de mis pensamientos.

1 de enero de 2006

Gracias

A todos aquellos que siguieron The Cemetery Gates, simplemente GRACIAS. Han sido meses intensos, a veces duros... He aprendido muchísimo llevando a cabo esta idea, que inicialmente estaba pensada para ser entregada en dos o tres partes...

Gracias a Inés, Eliana y Olga por su inconmesurable ayuda, y en general a todos quienes han dejado comentarios o enviado correos electrónicos expresándome su opinión, su crítica (no siempre bien recibida, lo sé). Valoro mucho vuestra atención y vuestras aportaciones, tímidas al principio, decididas al final. ¿He dicho ya que gracias?

Este blog seguirá en activo, os toca a vosotros seguir descubriéndolo y elegir aventuraros en este extraño mundo que comienzo a vislumbrar... Esperaré vuestras miradas.

Os deseo a todos un mejor año 2006. Y muchas gracias por estar ahí...