Es sorprendente que una historia tan improvisada haya dado tan buen resultado. De hecho ni yo mismo podía creer lo bien que marchaba el relato en cuanto a cohesión narrativa y estilística. Aún lo leo y me sorprendo... La mayor parte del argumento está construido sobre la marcha: tenía una borrosa idea sobre lo que debía suceder que se iba concretando con el paso de los capítulos. He decidido revelar los detalles íntimos de la construcción de los hechos, a riesgo incluso de que quien me lea ahora se decepcione. Hubo decisiones muy difíciles de tomar, y como todas las personas a quienes podía consultar estaban implicadas leyendo el relato no podía consultarlas... algunas tardes fueron un suplicio de indecisión...
Como detalle curioso, el monje sólo fue puesto en la historia con el fin de proporcionar una vestimenta un poco misteriosa al protagonista, quien salió de la tumba con un traje hecho harapos. Me sentía obligado a proporcionarle algo de ropa para que pasara más o menos desapercibido. El detalle de la piel quemada me obligaba a cubrirle la cara y las manos, y un hábito era ideal. Aunque curiosamente todos los lectores a los que he preguntado lo imaginaban de color marrón, en el relato se dice expresamente que el color de la prenda es el negro... En principio no había monasterio, sino un pueblo en el que conseguía robar ropa, pero ese detalle me obligaba a concretar el momento histórico del relato, y me interesaba dejarlo lo más abierto posible para que cada uno imaginara lo que le apeteciera. Pienso que el exceso de detalles elimina el trabajo del lector o lo hace frustrante: prefiero darle libertad en lo accesorio.
Con todo, eliminé el pueblo y decidí que el monasterio era el lugar perfecto para dar a conocer al protagonista y al lector el marco de la situación a través del anciano fraile al que asesina violentamente. En principio, el "muerto" asesinaba a todos los frailes e incendiaba el monasterio... un primor.
Me alegro de que se me ocurriera incorporar a un religioso a la trama, ya que me parece interesante el juego y la complicidad que se establece entre los dos personajes durante los capítulos en que permanecen juntos, es una conversación con grandes contrastes. Odio los diálogos con guiones, y prefiero que los personajes se expresen con párrafos largos, personalmente disfruto mucho con el eco épico de las frases del fraile cuando habla sobre el bien y el mal, no entendía esa conversación como un diálogo convencional sino como un discurso prolongado. Introduce el tema final de la persona que escribe su vida y lo controla, con algunas frases crípticas.
A través del religioso, el protagonista descubre cómo fue su muerte. Por cierto, que en principio era asesinado a tiros y moría en el hospital, pero decidí (nuevamente) que tenía que mantener oculto el tiempo en que transcurre la acción, y creo haber acertado, el presente es muy poco misterioso.
Preparar la salida del protagonista del monasterio fue una tarea complicada, aunque lo mejor era retomar el camino que recorría. Si no recuerdo mal, en ese camino se cobra otra víctima: era necesario que el lector comprendiera el drama de su existencia: condenado a matar por un placer que no controla, cuya única solución es su propia muerte. Hay un punto en el que al final del valle divisa un pueblo. Mi idea era que encontrara allí su antigua casa, pero bajar hasta él me parecía largo, así que apareció su casa a poca distancia de donde se encontraba... Para aumentar la sensación de lejanía entre el convento y éste pasaje, lo escribí en dos capítulos con una noche de por medio.
Las escenas de la casa son más confusas. Por un lado, para la parte del jardín me inspiré en el bosque negro de El Hobbit, aunque suene muy raro. La casa es una mezcla de La Mansión de los Abismos y de la residencia de una buena amiga. Fue complicado cuadrar los detalles del incendio, por lo que hube de interponer el flashback de la viuda desconsolada, capítulo que me encanta. Es problemático porque sólo se sabe que se ha cambiado el foco de la historia a través del título “Ella”. Titulé el siguiente capítulo “Él”, para que quedara de manifiesto el cambio de protagonista. Las historias se entrecruzan aquí, y el suicidio de su viuda es el motivo que utilicé para justificar que su dolor le haga pasar al plano real.
Como curiosidad, he conseguido recuperar un fragmento que después suprimí en gran parte. Sé que en mi ordenador hay más trozos sueltos, si los encuentro los iré publicando... El relato definitivo dice...
Lleno de alivio, me volví hacia el camposanto cubierto por las sombras y dirigí una mirada inquieta... Con el rostro descompuesto, y aún preso del pánico, comencé a caminar con paso dubitativo por la oscura carretera, sabiéndome solo e indefenso.Era en sustitución de ésta extraña escena que tengo en la cabeza pero que no logré explicar de forma satisfactoria:
Lleno de alivio, me volví hacia el camposanto cubierto por las sombras y dirigí una mirada inquieta... Súbitamente, de lo más oscuro del cementerio brotó una nube de humo gris que se alzó hacia el cielo etérea acompañada del grito más terrorífico que había escuchado jamás... un grito grave, negro y desgarrado que me martilló los tímpanos con la fuerza de una explosión. Mi expresión se rompió en ese momento, y presa del pánico corrí por la solitaria carretera, sabiéndome solo e indefenso.Hasta aquí casi todo lo que tenía que decir sobre mi propia historia, me ha divertido mucho analizar mi propio texto un tiempo después... me gustaría perfeccionarlo y dotarlo de un poco más de coherencia entre las partes, tal vez me ponga a trabajar un día de éstos...
Durante un tiempo me dediqué a difundir este relato entre algunos buenos amigos y ciertos familiares, y tal vez lo más decepcionante de la experiencia haya sido darme cuenta de que apenas dos o tres personas me tomaron en serio. Me siento muy apenado porque a mi entorno parezca no importarle lo que escribo por el hecho de ser yo quien lo escribe. Tras un tiempo insistiendo, dejé de hacerlo: quien quiera leer que lea, pero que no sea por hacerme un favor. Quienes a pesar de todo siguieron leyendo el relato merecen todo mi agradecimiento y mi admiración.
La literatura tiene sentido aun cuando no hay nadie para leer lo que puedas escribir, pero siempre es agradable que alguien se interese por tu trabajo. Parece que muy poca gente piense en serio que yo pueda escribir para entretenerme y que decida publicarlo en Internet...
Pero en fin... seguiré escribiendo, como hago desde hace años insistentemente, luchando contra mí mismo para ponerle palabras a mis sentimientos. Buscando esa forma de expresar un miedo, una nueva palabra para un sentimiento milenario... humildemente pienso que no debo de hacerlo tan mal, y en el fondo sé que me encantaría dedicarme a escribir el resto de mi vida, por encima de mi carrera y del resto de mis aficiones. Tal vez lo haga.
2005 - 2010 Pau. Todos los derechos reservados.
1 comentario:
Me ha parecido muy interesante seguir el hilo de como te fueron surgiendo las ideas para la historia.
No sé porque me he dado por aludida con lo de "la residencia de una amiga" :P
A mi me gusta mucho tal y como está (bueno, las escenas sangrientas no tanto :P), pero si lo reescribes, no dudes que lo leeré ;)
Es frecuente que los de tu entorno más cercano no compartan tus aficiones, pero no debes apenarte, no significa necesariamente que no se interesen por ti.
Aunque no te leyera ni una sola persona te quedaría el orgullo de ser el creador de algo tan bueno (lo digo porque yo muchas veces hago cosas para mí, sabiendo que nadie de mi entorno las apreciará, me ahorro el disgusto de enseñarlas :)).
Por otro lado, ya sabes que cuanto más elitista mejor síntoma de calidad ;) Y además cuando te mueras tus herederos lo expondrán impreso en una vitrina (en mi caso, en el interior de mi mausoleo donde será guardado mi cuerpo embalsamado) o lo subastarán por millones :P
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