Siente el miedo a morir, frío sudor de la noche de tus días. Siente el pánico apoderarse de cada poro de tu piel y estremecerte, siniestro preludio de la muerte que te engulle.
Marchítate al avance imparable de las fantasías miserables. Recostado en tu lecho de muerte, aquel ángel salvador en que creíste ha venido a convertir tus últimos minutos en tormento. Creíste, ciego miserable, y la oscuridad te arrancó los ojos. La nada se apodera de tu esqueleto, y su mano cadavérica cierra tus párpados de moribundo.
Falta un suspiro para la media noche, y el mal que por tanto tiempo has ignorado lo invade todo. Arrodíllate ante la oscuridad que se lleva tu último rastro de vida, siente cómo el vacío te consume. Nada importa. Todos aquellos a quienes hayas amado desaparecerán en tu alma consumida para siempre. Y con ellos, todo lo que fuiste, eras o pudiste pensar en ser. Todo se ha terminado para ti.
Has intentado mantener alejada la nada de tu mente, evitar pensar qué hay detrás, y escapar de esa horrible sensación de estar caminando por el borde del abismo. Tampoco cabe la eternidad en tu cabeza, porque estás formado de tiempo, y con él te consumes lenta y patéticamente. Lo que te espera ahora es nada eterna. Y todo cuanto inventaste para alejarla de ti se muestra ahora estéril. La única realidad es la muerte.
7 de abril de 2006
Oscuridad cegadora
Publicadas por
Pau
a las
19:08
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1 comentario:
¡Que bueno! Me ha encantado el post y la nueva imagen del blog
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