26 de julio de 2006

Movimiento inmóvil...

El tiempo sigue corriendo sin descanso, gritándome desde el vacío, apurándome... aun no he hecho nada, todo es un gigantesco castillo de naipes con la frágil base de mi existencia. Aun no puedo irme, no todavía: no he terminado lo que quiero llevar a cabo aquí, tal vez ni siquiera haya empezado. Tampoco sé que quiero, y tampoco cuento con saberlo algún día...

El reloj me exige que corra, que llene cada minuto de atrevimiento y de acción, pero cada día me siento más débil y cansado para hacerlo, apegado como estoy a mi castillo de naipes... No puedo volar libre de sus cadenas, y permanezco atrapado entre dos abismos. No puedo vivir esperando pensando que cada minuto será el último, y no puedo morir sin haber vivido. No todavía.

Sigo pensando como un estúpido que un día, cuando haya sorteado todos los obstáculos, empezará mi vida. Aunque en ese momento habré muerto: esos obstáculos son la vida. A veces siento que, a su vez, la vida es un obstáculo.

15 de julio de 2006

Ardió mi memoria

FIN

Este es uno de esos falsos finales... Aquí estoy, casi en lo alto de la montaña, rozando el cielo con los dedos. Es el final del camino. Y el inicio de otro más largo y quizá más duro. Pero hoy dormiré en las faldas de esa última pendiente, pues no quiero subir más: ya he llegado más arriba de lo que nunca pude soñar.

Éste es un final y un principio, un punto y seguido en la historia que escribo día a día... veremos qué nos depara el futuro... Si casi ya no sé escribir... malditos exámenes, acabarán conmigo... intentaré recuperar todo esto, si es que en algún rincón de mi memoria maldita permanecen, cubiertas de telarañas, mis palabras ahogadas.

Un saludo a quien lea esto, si es que en efecto lo lee alguien...