El tiempo sigue corriendo sin descanso, gritándome desde el vacío, apurándome... aun no he hecho nada, todo es un gigantesco castillo de naipes con la frágil base de mi existencia. Aun no puedo irme, no todavía: no he terminado lo que quiero llevar a cabo aquí, tal vez ni siquiera haya empezado. Tampoco sé que quiero, y tampoco cuento con saberlo algún día...
El reloj me exige que corra, que llene cada minuto de atrevimiento y de acción, pero cada día me siento más débil y cansado para hacerlo, apegado como estoy a mi castillo de naipes... No puedo volar libre de sus cadenas, y permanezco atrapado entre dos abismos. No puedo vivir esperando pensando que cada minuto será el último, y no puedo morir sin haber vivido. No todavía.
Sigo pensando como un estúpido que un día, cuando haya sorteado todos los obstáculos, empezará mi vida. Aunque en ese momento habré muerto: esos obstáculos son la vida. A veces siento que, a su vez, la vida es un obstáculo.
26 de julio de 2006
Movimiento inmóvil...
Publicadas por
Pau
a las
21:13
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2005 - 2010 Pau. Todos los derechos reservados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario