19 de octubre de 2010

Paréntesis

Y regresé más bien perplejo a las aceras,
"¡Oh!, cuán curiosa -me decía- es la mujer",
tras el paréntesis fugaz de sus caderas,
yo me abracé a mi melopea y al amanecer.

Javier KraheParéntesis

18 de mayo de 2010

Volumen de felicitaciones

Este año me he visto bastante desbordado por el montón de personas que se han acordado de mi cumpleaños. No recordaba haber recibido tantas felicitaciones nunca, así que he elaborado un gráfico en el que he recogido la cantidad de correos electrónicos recibidos felicitándome de alguna u otra manera.

No puedo saber nada sobre las llamadas ni los mensajes al móvil, pero afortunadamente, tengo archivado todo el correo recibido desde julio de 2003, que supongo que puede servir como indicador. Así que el volumen de correos recibidos por mi cumpleaños durante los últimos 6 años es el siguiente:



A qué se debe este pico en mi popularidad es algo que todavía no he comprendido. Será que he sido guay :-P


Actualización:

Creo que el fallo ha sido considerar los mensajes privados e Facebook como correos electrónicos (es de suponer que las personas que los han enviado lo han hecho al ver la fecha de mi cumpleaños al iniciar sesión). Además, ninguna de esas personas me había felicitado hasta este año. Así, restando las felicitaciones por mensaje privado, la cosa quedaría así:



Aunque sigue siendo un aumento significativo, ya no es tan raro, sobre todo teniendo en cuenta la desviación tan grande que pueden tener estos datos. Llama la atención, eso sí, el hueco que se ha hecho Facebook en la vida de un montón de gente:



Por último, pensando en el futuro, he decidido intentar mantener una estadística de los canales que utiliza mi red de contactos para felicitarme. Así, dentro de algunos años podré obtener un fantástico gráfico con varias series donde se aprecie la tendencia de cada canal. Para este último gráfico he incluido tres correos que me llegaron durante el día de hoy:



Si tengo que hacer una predicción, tengo la impresión de que para 2011 el porcentaje de mensajes de texto y de mensajes en el muro de Tuenti será bastante menor, y Facebook se llevará una porción algo más grande...

4 de mayo de 2010

El humo del cigarro

No sabría explicar por qué, pero el hecho es que la imagen de una mujer bebiendo alcohol mientras fuma siempre me ha resultado perturbadoramente atractiva. Supongo que debido al halo autodestructivo que destila.



Me encanta.

19 de abril de 2010

Objetivismo

El objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por Ayn Rand. Evidentemente no estoy de acuerdo en muchas de las ideas que propone, pero hay algunos conceptos que me parecen interesantes en la medida en que desafían las convenciones sociales, a saber:

El egoísmo es una virtud

Para el objetivismo el egoísmo racional es una virtud, y cualquier forma de altruismo es inmoral, ya que no hay ningún motivo racional para poner las necesidades de los demás por delante de las necesidades racionales propias.

A los egoístas irracionales (por ejemplo a los Nietzscheanos) Ayn Rand los llamaba "egoístas sin ego", ya que los caprichos emocionales no son el ego. El ego es la Razón.

El orgullo es una virtud

Para el objetivismo el orgullo racional es la corona de todas las demás virtudes. Si uno se esfuerza en llevar una vida racional y productiva, uno se gana el derecho a estar orgulloso de los valores morales y materiales que uno obtenga.

No obstante, el objetivismo condena inequívocamente los orgullos irracionales: El orgullo de ser de determinado país, de pertenecer a una u otra raza o tribu, de tener grandes riquezas heredadas, de pertenecer a una familia con títulos nobiliarios... En ninguna de estos casos el individuo ha hecho nada para ganarse el derecho a estar orgulloso.

La humildad es un vicio

Conversamente, la humildad es un vicio, ya que el humilde se considera a sí mismo como poco valor y no mejor que los demás. Para el objetivismo, el estar en este estado y considerarlo como bueno mata cualquier tipo de ambición moral en el individuo.

Si un individuo está en este estado, tras una evaluación sincera de uno mismo, lo que uno debe hacer es luchar por mejorarse a sí mismo para así poder ganarse el derecho a estar orgulloso.

Si un individuo es humilde a pesar de tener virtudes, es decir, si el individuo elige no apreciar las propias virtudes por temor a ser calificado de orgulloso, el objetivismo sostiene que ese individuo está en guerra consigo mismo y con la realidad.

El extremismo es bueno

Para el objetivismo, los cultos al "término medio", al compromiso y al consenso son síntomáticos de inseguridad en los propios valores y en las propias decisiones, consecuencia inevitable de la filosofía de Platón y Kant y de sus derivados, que sostienen que el conocimiento seguro sobre el mundo es inalcanzable.

El objetivismo sostiene que si partiendo de premisas correctas y siguiendo una epistemología correcta uno identifica algo como bueno, lo moral es llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

El sacrificio personal siempre es inmoral

Uno no debe sacrificarse, nunca, bajo ninguna circunstancia.

Los actos encomiables a los que se denomina "sacrificios" no son tales. Por ejemplo, un hombre arriesga su vida por salvar a su mujer o a sus hijos, y la pierde. Este hombre no se está "sacrificando", ya que su vida sin esas personas carecería de valor, por lo que está haciendo simplemente una transacción racional. Si ese hombre arriesgase su vida por salvar a desconocidos, estaría cometiendo un acto gravemente inmoral.

Igualmente, los obreros de una fábrica no se "sacrifican" nunca trabajando para su empresario, ya que el sueldo que cobran recompensa su trabajo. Si el sueldo les parece insuficiente, son libres de marcharse y buscar un trabajo mejor pagado.

No existen los "derechos positivos"

El objetivismo sostiene que los derechos positivos (derecho al trabajo, a la vivienda, a la atención sanitaria...) son lógicamente contradictorios en su sola enunciación, una contradictio in terminis, ya que generarían obligaciones que destruirían los derechos negativos (los únicos que hay) de terceros.

Por ejemplo, si un individuo tiene derecho al trabajo o a la atención sanitaria, otros individuos tendrán la obligación de contratar a ese individuo y sufragar los gastos que su atención sanitaria genere, lo cual supondría la destrucción de los derechos de propiedad y libertad de terceros. Los objetivistas afirman: "Los mal llamados derechos positivos supondrían un derecho a esclavizar a los demás, y no existe el derecho a esclavizar".

De acuerdo con este argumento, sólo existirían derechos negativos, esto es, derecho a no sufrir interferencias en la propia vida, mientras uno no interfiera en los derechos de los demás. Estos son los derechos recogidos en la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica: Vida, Libertad y la Búsqueda de la felicidad.

WikipediaObjetivismo

7 de abril de 2010

Change of Heart

Últimamente casi se ha convertido en costumbre, al volver a una ciudad en la que he vivido, ordenar las pertenencias que dejé en el lugar en cuestión y tirar parte de los montones de papeles ya inservibles que conservo.

Cada vez amplío el margen de lo que considero desechable, así que espero haberme liberado de la mayor parte de los trastos que he acumulado antes del verano. Si no lo hago ahora lo haré dentro de diez años, y si no lo hará quien lo herede, que a buen seguro no comprenderá la importancia capital que tuvieron en mi vida todos esos objetos dispares.

Entre todas las cosas que pasarán a mejor vida dentro de unos minutos, figura una copia en papel de los contactos de mi teléfono móvil, que parece datar de 2003. Contiene 55 contactos, con los cuales he hecho 3 grupos: los que sigo considerando amigos, los que ya no lo son (cuando el tiempo estimado del último contacto > 1 año), y a los que ya ni siquiera recuerdo.


Creo que no es difícil adivinar cuál es cual. ¿O sí?

19 de marzo de 2010

Una carta de despedida

Salamanca. Otra noche de mierda en esta puta ciudad. No es la primera vez que escribo esto. Es el título de un libro que ni siquiera he leído pero que podría haber escrito. He vivido muchas noches de mierda en esta puta ciudad. Y muchas mañanas. Y he visto demasiado las mismas cuatro paredes.

Me quedan en esta ciudad algunos buenos amigos, algunas fotografías que todavía no he podido hacer, conversaciones que todavía no he tenido y un museo que está demasiado lejos de casa. No viviría mal en esta ciudad si no fuera esta ciudad. Tampoco puedo sacar de aquí todo lo que me importa, porque dejaría de ser lo que me importa. Supongo que no son sólo ellos, sino ellos y su circunstancia. Esas cosas.

El otro día llegué a la estación y me fui caminando hasta casa. No recuerdo nada del trayecto, salvo una calle en obras. Lo demás está igual. Puedo caminar por esta puta ciudad con los ojos cerrados. ¿Me atrevería a hacer la prueba de verdad? ¿Llegaría hasta la facultad sin mirar por dónde camino? ¿Qué pasaría si lo consigo? ¿Y si no lo consigo? Voy a escribir puta cada vez que escriba ciudad. Cuando termine de escribir buscaré si me he dejado alguna ciudad que no sea puta.

Esta mañana me preguntaba cómo pude aguantar tanto tiempo entre estas paredes. Ahora me volvería loco. O igual ya me volví loco hace años y ahora me volvería normal. O más loco. No lo sé. El caso es que no lo soportaría. Me imagino un año. Otro. Y otro. Y así hasta seis. Tan poco interesantes como los anteriores. Como una condena. Y tampoco soportaría trabajar aquí cada día. Odio esa oficina, donde sólo da el sol en verano y están todos medio locos. No me extraña.

No acabo nunca de despedirme de esta ciudad. Es la segunda que dejo atrás y no me acostumbro. Y mientras termino de escribir esto sigo pensando en el museo. Creo que fui dos veces en seis años.

Joder.

11 de marzo de 2010

El castillo encantado

Durante mis dos primeros años en la secundaria desarrollé una curiosa afición, consistente en ir recogiendo y clasificando los papeles que encontraba tirados en el suelo de clase. Llegué a tener unos cuantos, algunos de ellos escaneados.

El caso es que hace poco, revisando antiguas copias de seguridad de mi primer ordenador, encontré algunos de esos papeles:

El expediente de expulsión incompleto:

El misterioso correo electrónico perdido (y encontrado):

La intrigante declaración de amor:

Otra intrigante declaración de amor, sospechosamente similar a la anterior. Mi mente elucubró decenas de teorías descabelladas sobre ambas epístolas y su relación, sin llegar a ninguna conclusión:

Y por último, un dibujo un tanto curioso (prueba de la absoluta degradación del sentido estético en nuestra generación). Al reverso venía escrito "El castillo encantado". En fin.

Qué recuerdos.

21 de febrero de 2010

Sobre los tejados se duerme la tarde


Sobre los tejados se duerme la tarde.
Humo de un cigarro que fuma Gardel.
En el dulce licor que me hiere salvaje,
en los garabatos que hago en el mantel.

Y esperaré. Y si no vuelves,
bajo el olivo me quedaré dormido.
Esperaré, por si te pierdes.
Será mi luna, tu fanal encendido.

Manolo García – Carbón y ramas secas

11 de enero de 2010

Ese pequeño punto azul pálido

No hay ninguna pista de que la ayuda vendrá de otro lugar para ayudarnos a salvarnos de nosotros mismos.


8 de enero de 2010

Anonymous

Aunque ellos mismos sepan que no van a conseguir absolutamente nada, es un mal día para la libertad.

We are anonymous. We are Legion. For each that falls, ten shall take his place.

We do not forgive. We do not forget. We are everywhere and we are nowhere. We cannot be found. We cannot be fought. We cannot be counted. We cannot be named.

We are Anonymous.