Harto de las mismas ideas, de las mismas palabras...
Hoy quiero gritar al viento,
memoria perdida de mi pasado.
Exigirle nuevas letras, palabras, frases.
Párrafos malditos...
Harto del tópico de mí mismo...
Hoy quiero reinventarme,
y conmigo mis palabras.
Quemar mis frases hechas,
romper las ataduras que ayer me impuse.
Harto de recalentar ese inicio, ese final...
He decidido olvidarlo.
Enterrarlo bajo la húmeda tierra
de mi memoria...
dejar que mis pensamientos
lo reduzcan a cenizas.
Y me sentaré a esperar.
A que broten letras de la ceniza,
como ha ocurrido tantas veces...
No me falléis ahora.
18 de abril de 2006
Verso de ceniza
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Pau
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9 de abril de 2006
Reflexiones sobre The Cemetery Gates (II)
Es sorprendente que una historia tan improvisada haya dado tan buen resultado. De hecho ni yo mismo podía creer lo bien que marchaba el relato en cuanto a cohesión narrativa y estilística. Aún lo leo y me sorprendo... La mayor parte del argumento está construido sobre la marcha: tenía una borrosa idea sobre lo que debía suceder que se iba concretando con el paso de los capítulos. He decidido revelar los detalles íntimos de la construcción de los hechos, a riesgo incluso de que quien me lea ahora se decepcione. Hubo decisiones muy difíciles de tomar, y como todas las personas a quienes podía consultar estaban implicadas leyendo el relato no podía consultarlas... algunas tardes fueron un suplicio de indecisión...
Como detalle curioso, el monje sólo fue puesto en la historia con el fin de proporcionar una vestimenta un poco misteriosa al protagonista, quien salió de la tumba con un traje hecho harapos. Me sentía obligado a proporcionarle algo de ropa para que pasara más o menos desapercibido. El detalle de la piel quemada me obligaba a cubrirle la cara y las manos, y un hábito era ideal. Aunque curiosamente todos los lectores a los que he preguntado lo imaginaban de color marrón, en el relato se dice expresamente que el color de la prenda es el negro... En principio no había monasterio, sino un pueblo en el que conseguía robar ropa, pero ese detalle me obligaba a concretar el momento histórico del relato, y me interesaba dejarlo lo más abierto posible para que cada uno imaginara lo que le apeteciera. Pienso que el exceso de detalles elimina el trabajo del lector o lo hace frustrante: prefiero darle libertad en lo accesorio.
Con todo, eliminé el pueblo y decidí que el monasterio era el lugar perfecto para dar a conocer al protagonista y al lector el marco de la situación a través del anciano fraile al que asesina violentamente. En principio, el "muerto" asesinaba a todos los frailes e incendiaba el monasterio... un primor.
Me alegro de que se me ocurriera incorporar a un religioso a la trama, ya que me parece interesante el juego y la complicidad que se establece entre los dos personajes durante los capítulos en que permanecen juntos, es una conversación con grandes contrastes. Odio los diálogos con guiones, y prefiero que los personajes se expresen con párrafos largos, personalmente disfruto mucho con el eco épico de las frases del fraile cuando habla sobre el bien y el mal, no entendía esa conversación como un diálogo convencional sino como un discurso prolongado. Introduce el tema final de la persona que escribe su vida y lo controla, con algunas frases crípticas.
A través del religioso, el protagonista descubre cómo fue su muerte. Por cierto, que en principio era asesinado a tiros y moría en el hospital, pero decidí (nuevamente) que tenía que mantener oculto el tiempo en que transcurre la acción, y creo haber acertado, el presente es muy poco misterioso.
Preparar la salida del protagonista del monasterio fue una tarea complicada, aunque lo mejor era retomar el camino que recorría. Si no recuerdo mal, en ese camino se cobra otra víctima: era necesario que el lector comprendiera el drama de su existencia: condenado a matar por un placer que no controla, cuya única solución es su propia muerte. Hay un punto en el que al final del valle divisa un pueblo. Mi idea era que encontrara allí su antigua casa, pero bajar hasta él me parecía largo, así que apareció su casa a poca distancia de donde se encontraba... Para aumentar la sensación de lejanía entre el convento y éste pasaje, lo escribí en dos capítulos con una noche de por medio.
Las escenas de la casa son más confusas. Por un lado, para la parte del jardín me inspiré en el bosque negro de El Hobbit, aunque suene muy raro. La casa es una mezcla de La Mansión de los Abismos y de la residencia de una buena amiga. Fue complicado cuadrar los detalles del incendio, por lo que hube de interponer el flashback de la viuda desconsolada, capítulo que me encanta. Es problemático porque sólo se sabe que se ha cambiado el foco de la historia a través del título “Ella”. Titulé el siguiente capítulo “Él”, para que quedara de manifiesto el cambio de protagonista. Las historias se entrecruzan aquí, y el suicidio de su viuda es el motivo que utilicé para justificar que su dolor le haga pasar al plano real.
Como curiosidad, he conseguido recuperar un fragmento que después suprimí en gran parte. Sé que en mi ordenador hay más trozos sueltos, si los encuentro los iré publicando... El relato definitivo dice...
Lleno de alivio, me volví hacia el camposanto cubierto por las sombras y dirigí una mirada inquieta... Con el rostro descompuesto, y aún preso del pánico, comencé a caminar con paso dubitativo por la oscura carretera, sabiéndome solo e indefenso.Era en sustitución de ésta extraña escena que tengo en la cabeza pero que no logré explicar de forma satisfactoria:
Lleno de alivio, me volví hacia el camposanto cubierto por las sombras y dirigí una mirada inquieta... Súbitamente, de lo más oscuro del cementerio brotó una nube de humo gris que se alzó hacia el cielo etérea acompañada del grito más terrorífico que había escuchado jamás... un grito grave, negro y desgarrado que me martilló los tímpanos con la fuerza de una explosión. Mi expresión se rompió en ese momento, y presa del pánico corrí por la solitaria carretera, sabiéndome solo e indefenso.Hasta aquí casi todo lo que tenía que decir sobre mi propia historia, me ha divertido mucho analizar mi propio texto un tiempo después... me gustaría perfeccionarlo y dotarlo de un poco más de coherencia entre las partes, tal vez me ponga a trabajar un día de éstos...
Durante un tiempo me dediqué a difundir este relato entre algunos buenos amigos y ciertos familiares, y tal vez lo más decepcionante de la experiencia haya sido darme cuenta de que apenas dos o tres personas me tomaron en serio. Me siento muy apenado porque a mi entorno parezca no importarle lo que escribo por el hecho de ser yo quien lo escribe. Tras un tiempo insistiendo, dejé de hacerlo: quien quiera leer que lea, pero que no sea por hacerme un favor. Quienes a pesar de todo siguieron leyendo el relato merecen todo mi agradecimiento y mi admiración.
La literatura tiene sentido aun cuando no hay nadie para leer lo que puedas escribir, pero siempre es agradable que alguien se interese por tu trabajo. Parece que muy poca gente piense en serio que yo pueda escribir para entretenerme y que decida publicarlo en Internet...
Pero en fin... seguiré escribiendo, como hago desde hace años insistentemente, luchando contra mí mismo para ponerle palabras a mis sentimientos. Buscando esa forma de expresar un miedo, una nueva palabra para un sentimiento milenario... humildemente pienso que no debo de hacerlo tan mal, y en el fondo sé que me encantaría dedicarme a escribir el resto de mi vida, por encima de mi carrera y del resto de mis aficiones. Tal vez lo haga.
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Pau
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8 de abril de 2006
Reflexiones sobre The Cemetery Gates (I)
Hoy no puedo dejar de escribir, aunque es tarde... al final, entre varias cosas, me paso el día tecleando... hoy estaba revisando el relato "The Cemetery Gates", que publiqué por entregas en éste blog... Lo ciero es que me sorprende que pudiera mantener una idea durante tanto tiempo, yo que me canso rápido de todo. De octubre hasta diciembre estuve escribiendo esa historia que llevaba en mi corazón desde hacía tiempo.
Vivo solo y me siento muy a gusto. Pero una noche tuve ese miedo irracional que a veces nos sacude. Miedo a levantarme y encontrarme algo horrible, no sé ni siquiera el qué. Supongo que una parte de mí mismo... No me asustan las pesadillas. Desde pequeño tengo sueño lúcido, y cuando tenía pesadillas era capaz de intervenir y modificarlas, lo cual, en la práctica ha hecho que desaparezcan de mi vida. Pero puedo tener pesadillas despierto, cuando mi imaginación me juega malas pasadas inventando historias horribles. Aquella noche pensé que si podía intervenir en un sueño y cambiar su curso, también podía intervenir en uno de esos miedos que me venían a la mente, convertirlo en algo soñado y como tal, modificarlo. De ahí construí la trama de sueño y realidad que queda de manifiesto al final del relato.
Así pues, decidí literalizar mi miedo y tratar de crear algo bonito con ello. Pero no quería hacerlo yo, quería que lo hiciera por mí un "yo" literario. Es decir, escribí sobre un escritor que escribe una historia. Pero lo hice focalizándome en el protagonista, invirtiendo la jerarquía. El esquema es complicado pero me parece muy bello.
Atención: revelación de trama a continuación
Los siguientes párrafos contienen detalles sobre la trama y el argumento del relato. No debería leer éste artículo antes que la obra.
En general, The Cemetery Gates es la historia de un escritor. Ese escritor despierta un día en un cementerio, y tras descubrir que ha muerto, los acontecimientos se suceden con rapidez. Cuando se acerca el final, se descubre que el escritor fue asesinado por un lector enloquecido. Pero no es así, y en la historia no se explica porque esperaba que los lectores lo comprendieran. En realidad, el escritor que habla en primera persona a lo largo del relato murió a manos de una criatura procedente de un relato suyo, aunque su viuda lo ignora.
Aquí es precisamente donde confluyen las historias en varias dimensiones y parece que todo se ordena. El modelo de la realidad que tomé fue que el relato fue escrito por una persona escribiendo en el papel del escritor asesinado, como recurso: muchas veces los autores escriben en primera persona experiencias ajenas. Quien escribe el relato somete a desgracias muy duras al escritor que había muerto asesinado y que ha vuelto a la vida, por lo que el primero acaba muriendo. Y muere de la misma forma en que murió el segundo: asesinado por su creación.
Al final del relato, el escritor confiesa que vendería su alma por volver a ver a su amada. Se supone que a continuación, ese escritor será devuelto a la vida, pero descubrirá lo absurdo de su existencia y decidirá vengarse de mí, que soy, en último término, quien se encuentra en la cima de la estructura (salvo que alguien esté escribiendo mi vida al mismo tiempo que acontece...)
Con éstas anotaciones, creo que doy por explicada la trama del relato, que puede ser confusa si no se ha leído con continuidad. En ese sentido creo que la edición impresa es de gran ayuda.
Durante aquellos meses aprendí muchísimo sobre literatura, y si soy sincero, me encanta haber añadido un poema al relato, quería experimentar lo más posible... También me permití cpmprender la sensación de escribir bajo presión. La mayoría de los capítulos fueron redactados en buenos momentos de inspiración. Sin embargo, una parte significativa fue escrita en momentos del día emocionalmente neutros, con resultados bastante interesantes: ésto me permitió entender que si se trabaja duro se puede escribir en casi cualquier circunstancia.
Eso sí, voy a ser sincero: la mayor parte de los detalles surgieron sobre la marcha. Lo único que tenía claro desde el principio es que quería escribir un relato emocionalmente completo, con un final cerrado y concreto (detesto los finales crípticos) aunque poco previsible. Por otro lado, tenía una idea borrosa del juego de narradores, que luego pude ir definiendo. Por último, me obligué a dejar algunas “pistas” durante el relato: algunos detalles que resultan reveladores a posteriori (por eso tengo por costumbre leer los libros dos veces). Se pueden dejar éstas huellas para los lectores más interesados, teniendo una idea aproximada de cómo van a explicarse en el futuro (y buena memoria para no dejarse nada en el camino). El resto fue improvisado.
En la siguiente entrega daré algunos detalles sobre cómo se hiló la trama y la narración, y tal vez publique alguna de las escenas suprimidas...
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Pau
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7 de abril de 2006
Oscuridad cegadora
Siente el miedo a morir, frío sudor de la noche de tus días. Siente el pánico apoderarse de cada poro de tu piel y estremecerte, siniestro preludio de la muerte que te engulle.
Marchítate al avance imparable de las fantasías miserables. Recostado en tu lecho de muerte, aquel ángel salvador en que creíste ha venido a convertir tus últimos minutos en tormento. Creíste, ciego miserable, y la oscuridad te arrancó los ojos. La nada se apodera de tu esqueleto, y su mano cadavérica cierra tus párpados de moribundo.
Falta un suspiro para la media noche, y el mal que por tanto tiempo has ignorado lo invade todo. Arrodíllate ante la oscuridad que se lleva tu último rastro de vida, siente cómo el vacío te consume. Nada importa. Todos aquellos a quienes hayas amado desaparecerán en tu alma consumida para siempre. Y con ellos, todo lo que fuiste, eras o pudiste pensar en ser. Todo se ha terminado para ti.
Has intentado mantener alejada la nada de tu mente, evitar pensar qué hay detrás, y escapar de esa horrible sensación de estar caminando por el borde del abismo. Tampoco cabe la eternidad en tu cabeza, porque estás formado de tiempo, y con él te consumes lenta y patéticamente. Lo que te espera ahora es nada eterna. Y todo cuanto inventaste para alejarla de ti se muestra ahora estéril. La única realidad es la muerte.
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Pau
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