31 de diciembre de 2007

La carta

Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolio y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.

Luis Mateo Díez - Los males menores

2 de diciembre de 2007

Punto es

A partir de hoy y por lo menos durante el próximo año, este blog está también disponible a través de la dirección

thecemeterygates.es

La dirección de toda la vida sigue funcionando, no hace falta que cambiéis los favoritos o el lector de RSS. El dominio me lo han regalado, no es que quiera convertir esto en otro blog mediático ;-)

1 de diciembre de 2007

Me encanta que me manden a tomar por culo

Imagina que conoces a una persona desde hace varios años, con la que te llevas especialmente bien. Imagina que dicha persona vive en otra ciudad, y de vez en cuando os veis. Imagina que esa persona te dice que va a tu ciudad a ver a más amigos, te pregunta si se puede quedar en tu casa y cuando le dices que sí se acopla otra amiga. Imagina que entonces le dices que no tenga tanta cara y acaba buscando otro sitio para quedarse.

Imagina que esa persona viene un sábado y hasta más de las ocho de la noche no sabes nada de esa persona. Y te llama a esa hora diciéndote que llega a las diez de la noche a una estación que está en el otro lado de la ciudad, llueve y has quedado a la misma hora en otro lugar con otra persona.

Imagina que esa persona se enfada contigo porque "tu tampoco" puedes ir a buscarla, lo que quiere decir que antes que a ti ha llamado a unos cuantos que le caen mejor. Te grita por teléfono, le explicas que has quedado a esa hora pero se enfada y te manda a tomar por culo.

Imagina ese fantástico momento, la cara de gilipollas que se te queda, las ganas de ir allí y arrancar la cabeza de esa persona... Más que cabreado estoy alucinando. La cara dura de algunos no conoce límites...

26 de noviembre de 2007

Se buscan nombres

He empezado a escribir un relato que con un poco de suerte será adaptado como cortometraje dentro de no mucho tiempo...

Publico esto porque me gustaría que me ayudaseis a elegir el nombre de los protagonistas, que es una de las tareas que más tiempo me llevan cuando empiezo a escribir. Bueno, el relato empieza así:

Sólo quedaba un cine en la zona antigua de aquella vieja ciudad del norte, superviviente exhausto de los nuevos centros comerciales, aferrado a un edificio de fachada sobria y sucia que se erguía con ese orgullo melancólico que sólo dan tiempos pasados.

A media altura un enorme cartel de letras de neón luchaba por mantenerse erguido bajo la lluvia y el viento del otoño. El azul intenso del rótulo iluminaba la calle entera, por donde dos sombras corrían bajo la tormenta, en busca de refugio.

Si queréis sugerirme algunos nombres para los dos protagonistas, sean del género que sean, podéis escribirlos en los comentarios de esta entrada... gracias a todos :-)

22 de noviembre de 2007

Everybody cries

When the day is long and the night, the night is yours alone,
When you're sure you've had enough of this life, well hang on.
Don't let yourself go, everybody cries and everybody hurts sometimes.

Sometimes everything is wrong. Now its time to sing along.
When your day is night alone, (hold on, hold on)
If you feel like letting go, (hold on)
When you think youve had too much of this life, well hang on.

Everybody hurts. take comfort in your friends.
Everybody hurts. dont throw your hand. oh, no. dont throw your hand.
If you feel like youre alone, no, no, no, you are not alone.

If you're on your own in this life, the days and nights are long,
When you think youve had too much of this life to hang on.

Well, everybody hurts sometimes,
Everybody cries. and everybody hurts sometimes.
And everybody hurts sometimes. So, hold on, hold on.
Hold on, hold on. hold on, hold on. hold on, hold on.
(everybody hurts. you are not alone.)

REM - Everybody hurts

18 de noviembre de 2007

Peste

No se vive mal con la peste negra, una vez te acostumbras a la inflamación de los ganglios. Cuesta un poco más respirar cuando estás acostado, y algunas noches te despiertas tosiendo y vomitando sangre. La temperatura corporal es también un pequeño contratiempo, aunque casi no lo notas gracias a las continuas convulsiones y ese dolor punzante que hace que aprietes los dientes hasta romperlos. No exagero, ayer se me partió uno así.

Cada noche me despierto gritando y llorando de miedo, aunque el doctor me comentó el otro día con gesto grave que sólo me quedan tres meses de vida. No deja de ser una buena noticia, sólo tres meses agonizando y todo habrá terminado para siempre...

Lo que peor llevo son esas manchas negras y azuladas de la cara y el pecho. Bueno, eso y que hace dos días se me han abierto las inflamaciones del cuello, de los brazos y de las ingles, y no paran de expulsar ese líquido pestilente y blanquecino.

La verdad es que me quedan fatal...

9 de noviembre de 2007

Abandono

¿Qué hago aquí? Apenas pude respirar el aire contaminado de la estación y ya me había sumergido de nuevo en el insomne ajetreo de la capital. Terminal, cercanías, metro. No tengo prisa, pero me contagio de la histeria colectiva y acabo caminando a toda velocidad, sin saber siquiera a dónde llevan mis pasos.

Las paradas se suceden con el ritmo acompasado de pasos que entran y salen del vagón. Sólo puedo pensar en mi parada. Salgo. Pasillos y más pasillos. Prisas. Empujones. Poco a poco me alejo de la línea más transitada y llego al enlace. Más pasillos. Miradas. Unos ojos negros se quedan fijos al pasar a mi lado y durante un segundo el tiempo se hace más espeso. Nuestros ojos se apartan para siempre. El pasillo no termina.

Otro vagón de metro. Todavía no he visto un rayo de sol desde que llegué. Sólo túneles y más túneles. Suciedad. Una rata muerta. Una espera impaciente. Miradas que se cruzan en el vagón. Por fin llego a la estación de ferrocarriles. Subo a la superficie y ya ha muerto la tarde. Los rascacielos rompen la oscuridad, apenas jirones de luz artificial que parecen flotar en el cielo. La noche ha vuelto a ser más rápida.

Un vagabundo se disculpa con modales impecables al tropezar conmigo. Me dejo caer en un banco. Y espero.

¿Qué hago aquí? me pregunto. Me asustan las respuestas. Entonces acuden a mi mente aquellos primeros años en lo único que pude considerar alguna vez mi ciudad. El mar. El viento. Los amigos que dejé atrás. Aquellas personas que creí que estarían siempre conmigo. La enorme herida que dejaron abierta. Ellos. Ella. Y ella.

Me pregunto qué hago en esta estación donde el dolor parece haber impregnado cada esquina, en esta ciudad desconocida y amenazadora por la que he pasado sin ni siquiera ver el sol. Esperando un tren que me llevará a otro lugar más odioso que el anterior.

Miro al infinito y no puedo evitar preguntarme qué hago aquí. No sé responderme. Tan lejos de todos, tan cerca de nada. Miro al suelo, incapaz de comprender por qué me he abandonado en esta sucia estación tan lejos de todos. Y tan lejos de mí.

29 de octubre de 2007

Caminar

Un camino, un pueblo que se aleja a cada paso, una cumbre que se acerca con cada huella del camino. Como tantas veces, me encuentro en ese punto, demasiado lejos de casa como para regresar, demasiado lejos del final como para alimentar la esperanza de llegar antes de que caiga la noche.

Contemplo mis botas destrozadas de caminar sin descanso, durante horas, durante días. Sobre nieve, sobre barro, sobre hierba. Llegar y mirar atrás y perder el rumbo de tus propios pasos.

Si mi voluntad no flaqueó en aquella travesía infernal, si no me rendí ni caí agotado en la nieve de aquel invierno. Si no temí el silencio de aquel monte solitario. Si aguanté aquella otra noche entumecido bajo la lluvia con la única esperanza de un amanecer próximo. Si el calor del día ni el frío de la noche acabaron con mi determinación...

Sé que seguiré adelante, como hice siempre. Un paso, otro paso, con la vista puesta en el suelo. Tarde o temprano llegaré. Cueste lo que cueste.

Adelante.

18 de octubre de 2007

Codicia

El miedo a la perdida un camino hacia el lado oscuro es. El apego a los celos conduce, la negra sombra de la codicia es.

Yoda

15 de octubre de 2007

Otra noche de mierda en esta puta ciudad

No sé en qué momento desaparecieron las ilusiones. Quizás aquella mañana de septiembre terminó y empezó todo. Sólo la esperanza de un mañana mejor es capaz de hacernos soportar un día complicado, y si tal esperanza desaparece todo cuanto nos queda se vuelve gris y absurdo. El futuro se vuelve cada día más negro y la sombra comienza a cubrir el presente.

Siento como pierdo la sonrisa, cómo me falta alguien por quien ser feliz, tener a alguien en casa esperando mi sonrisa al final del día, saber que me encontraré con alguien por quien valga la pena estar alegre.

Cómo necesito ahora abrazar a alguien, cuando lo único que puedo encontrar en mi interior me recuerda que el sentido de mi vida está cada vez más difuso. Que todos los títulos y todos los ceros de una cuenta no pueden compensar el estar lejos de tantas personas. Que lo que gano no compensa lo que he perdido.

Me siento atado a una vida que no me pertenece, que no deseo para mí. Me pregunto quién la ha elegido por mí, o si he sido yo quien, con mis estúpidas decisiones, me he ido alejando cada vez más de lo que quiero creyendo que me estoy acercando.

He pasado años pensando y planificando, y ahora por fin siento que quiero librarme de esto y largarme de una vez de aquí. Cuando veo claro mi futuro en el horizonte, siento que la vía en la que me hallo no me llevará a ese punto. Quiero escapar, pero no encuentro una solución razonable que pueda sacarme de este punto, y empiezo a pensar que puede que no la haya. Que quizás lo único que necesito es mandarlo todo a la mierda, hacer la mochila e irme lejos.

Tomo demasiadas decisiones que no me conducen a ninguna parte. Pienso, decido, valoro cuál es el mejor paso siguiente, y de momento lo único que puedo hacer es sentarme a esperar. Pero me pregunto si puedo permitírmelo ahora. Si quiero seguir sentado esperando.

Estoy harto. De aguantar a cuatro gilipollas todas las mañanas. De no poder ver a mi novia cuando me sale de las narices. De sentir que lo único que hago es quejarme y no poner una puta solución a nada. De lamentar perder la tarde sin hacer nada mientras no hago nada. De no poder ver a la gente que quiero cada puto día, o cada fin de semana. De trabajar y que tarden en pagarme. De que me cuenten problemas que no son problemas y pensar que los míos posiblemente tampoco lo son.

No estoy para nada a gusto en clase con esa pandilla de cerebritos sonriendo al profesor y riendo sus coñas sin gracia. Empiezo a odiar las tres putas asignaturas que tengo. Pienso en hacer OTRO proyecto el año que viene y me dan ganas de salir corriendo, huir lejos de esta basura, de ese edificio horrible e incómodo en el que ya he pasado más tiempo del recomendable.

Sí. Estoy triste y hasta los huevos de todo al mismo tiempo. Cada vez que paso por Madrid acabo hecho polvo, supongo que es porque en el fondo me encanta poder perderme, ver gente nueva, no ir dos veces al mismo sitio. Creo que me recuerda que no pinto nada aquí.

Hay gente más jodida que yo, lo sé de sobra. Pero la verdad es que hoy por mí se pueden ir todos al infierno.

Ahora sólo tengo que encontrar la forma de aprender a mentir. Porque pienso que cuando alguien me pregunta “qué tal” realmente le importa y le cuento que estoy mal, y definitivamente, a la mayoría se la sopla. Así que me tocará preparar una sonrisa de retrasado para partirme con las gilipolleces de los profesores y decir que todo va de puta madre a los cuatro gilis con los que hablo a diario.

Mataría por juntaros a todos en el mismo sitio cinco putos minutos y deciros que es una puta mierda estar tan lejos de todos vosotros.

24 de agosto de 2007

Sin palabras

Mi problema con las palabras es que siempre se me quedan cortas. No puedo evitar sentir que cuando hablo, los sonidos que escapan de mis labios son una estúpida caricatura, una mala copia de lo que hay en mi. Y temo que esa mala copia sea la que recuerde, que esa expresión limitada sea lo que de verdad llegue a los demás. Supongo que por eso a veces me quedo callado y mirando a ninguna parte, con una sonrisa resignada en la boca. Supongo que el problema no es tanto de las palabras como mío. En cualquier caso tiene mal remedio.

Así que después de todo, no es mala idea dejar que otro hable por ti cuando te quedas sin palabra. Quizás alguien puede encontrar en un libro las palabras que no has sabido dedicarle.

...

No es por esto en concreto, de hecho creo que es sólo una excusa. Es por todo. Por un montón de años, por el último mes. Por tirar de mí y sacarme a la fuerza de mi propio callejón sin salida. Por la paciencia. Por tener siempre un momento. Por un millón de cosas. Por todo y por nada. Me quedo otra vez sin palabras...

Bueno... tú lo sabes y yo lo sé.

15 de agosto de 2007

El sueño de la razón produce monstruos

Menos mal que anoche la mía recibió una buena dosis de cafeína.

Creo que nunca seré capaz de decirte a la cara lo agradecido que te estoy, así tendrás que conformarte con esto...

9 de julio de 2007

7

Hacen ya 7 años sin tu sonrisa y tu alegría contagiosa. No recuerdo el día exacto, y no me importa. Tampoco puedo escribir aquí todo lo que fuiste para mí, porque es más de lo que yo mismo podré saber nunca.

Pero te echo de menos. Y daría todo por volver a hablar contigo, aunque fuera un minuto.

Te quiero, Alfredo.

Muchos de los que viven merecen morir, y algunos de los que mueren merecen la vida.

Tolkien

Ya ves, tu nieto es un friki...

23 de junio de 2007

Be Yourself

De Audioslave. Y de actualidad. Gracias.

22 de junio de 2007

Vete

19 de junio de 2007

Lujuria

El corto titulado "Lujuria", basado en mi relato El calor gélido de la mañana, será proyectado en el mes de septiembre en la sala 4 del Cine Verdi de Barcelona.

Así que desde aquí, enhorabuena a Fran, a Olga y a Jaume por el fantástico trabajo que hicieron. Me encanta la adaptación, es absolutamente genial.

18 de junio de 2007

Hier encore

Creo que es una de las canciones más emocionantes que he escuchado nunca en francés. Ha valido la pena aprenderlo con tal de disfrutar de cosas como ésta.

Hier encore
J'avais vingt ans
Je caressais le temps
Et jouais de la vie
Comme on joue de l'amour
Et je vivais la nuit
Sans compter sur mes jours
Qui fuyaient dans le temps

J'ai fait tant de projets
Qui sont restés en l'air
J'ai fondé tant d'espoirs
Qui se sont envolés
Que je reste perdu
Ne sachant où aller
Les yeux cherchant le ciel
Mais le cœur mis en terre

Hier encore
J'avais vingt ans
Je gaspillais le temps
En croyant l'arrêter
Et pour le retenir
Même le devancer
Je n'ai fait que courir
Et me suis essoufflé

Ignorant le passé
Conjuguant au futur
Je précédais de moi
Toute conversation
Et donnais mon avis
Que je voulais le bon
Pour critiquer le monde
Avec désinvolture

Hier encore
J'avais vingt ans
Mais j'ai perdu mon temps
A faire des folies
Qui ne me laissent au fond
Rien de vraiment précis
Que quelques rides au front
Et la peur de l'ennui

Car mes amours sont mortes
Avant que d'exister
Mes amis sont partis
Et ne reviendront pas
Par ma faute j'ai fait
Le vide autour de moi
Et j'ai gâché ma vie
Et mes jeunes années

Du meilleur et du pire
En jetant le meilleur
J'ai figé mes sourires
Et j'ai glacé mes pleurs
Où sont-ils à présent
A présent mes vingt ans?

Charles Aznavour

21 de mayo de 2007

Recuerdos

7 de mayo de 2007

Muerto

Parte de mis temores de esta semana se esfumaron ayer convertidos en sangre. Ya había conseguido asimilar la situación y tranquilizarme, después del susto inicial (supongo que pagué la novatada), pero ahora dormiré aún mejor.

Supongo que esta tontería me ha proporcionado una visión diferente de algunas cosas. Me alegro de haber estado rodeado de personas que se portaron tan bien con nosotros tranquilizándonos y hablándonos de sus experiencias.

And if you don't believe
The sun will rise
Stand alone and greet
The coming night

Audioslave - The Last Remaining Light

Todo es no creer...

2 de mayo de 2007

Tu puerta

Y otro de mis favoritos. La vida entera puede escribirse con versos de Blas de Otero y Miguel Hernández.

Cuando paso por tu puerta,
la tarde que viene a herir
con su hermosura desierta
que no acaba de morir.

Tu puerta no tiene casa
ni calle: tiene un camino,
por donde la tarde pasa
como un agua sin destino.

Tu puerta tiene una llave
que para todos rechina.
En la tarde hermosa y grave,
ni una sola golondrina.

Hierbas en tu puerta crecen
de ser tan poco pisada.
Todas las cosas padecen
sobre la tarde abrasada.

La piel de tu puerta, ¿encierra
un lecho que compartir?
La tarde no encuentra tierra
donde ponerse a morir.

Lleno de un siglo de ocasos
de una tarde azul de abierta,
hundo en tu puerta mis pasos
y no sales a tu puerta.

En tu puerta no hay ventana
por donde poderte hablar.
Tarde, hermosura lejana
que nunca pude lograr.

Y la tarde azul corona
tu puerta gris de vacía.
Y la noche se amontona
sin esperanzas de día.

Miguel Hernández

19 de abril de 2007

En rojo y negro

Dos avances del Capítulo I del relato Rupes Nigra, que avanza a buen ritmo y que no voy a poder publicar aquí hasta que lo presente a los concursos de rigor.

Uno

Hacía varios días que navegábamos en aquella enorme fragata de casco rojo, rumbo al puerto noruego de Longyearbyen, último vestigio de tierra firme antes de la inmensa placa helada del ártico. Habían transcurrido ya varias semanas de navegación, y sólo en momentos como aquel podía refugiarme en la soledad de mi camarote y echar de menos cuanto había dejado atrás.

Y dos

Me situé a su lado, apoyado también en la barandilla y mirando al frente. Parecía un buen momento para fumar, y así lo hice. Allí permanecimos buena parte de la mañana contándonos nuestras vidas con una mezcla de nostalgia y alivio. Sin embargo, no acabábamos de ver tierra ni indicios de su cercanía. Por la tarde empeoró el tiempo y un capitán de semblante preocupado nos ordenó regresar a los camarotes. Allí permanecimos el resto de la tarde hasta que se nos ordenó a todos subir a la sala de reuniones. El mando de la nave quería comunicarnos algo.

Espero que os guste a todos :-)

17 de abril de 2007

La tierra

La verdad es que creo que es mi autor favorito.

Un mundo como un árbol desgajado.
Una generación desarraigada.
Unos hombres sin más destino que
apuntalar las ruinas.

Romper el mar
en el mar, como un himen inmenso,
mecen los árboles el silencio verde,
las estrellas crepitan, yo las oigo.

Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
—ese río del tiempo hacia la muerte—.

Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contramuerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos.

Pero la muerte, desde dentro, ve.
Pero la muerte, desde dentro, vela.
Pero la muerte, desde dentro, mata.

... El mar —la mar—, como un himen inmenso,
los árboles moviendo el verde aire,
la nieve en llamas de la luz en vilo...

Blas de Otero


24 de febrero de 2007

Parte IV. Aburrimiento

Anteriores: Parte I. Angustia, Parte II. Nervios, Parte III. Pausa

Durante los tres meses que Frank permaneció en pie en aquella tienda del centro, frente a frente con el dependiente, sin pronunciar palabra ni moverse, pensamientos sombríos invadieron su mente. Quizás lo que más le irritaba era no haber podido cambiar esa absurda expresión de sorpresa de su rostro –interrumpida con el último punto final– que no reflejaba en absoluto el odio contenido que sentía... aunque quizás lo peor de todo era pasar tanto tiempo en compañía de aquel gordito tatuado, cuyo aspecto bonachón se le antojaba por momentos siniestro.

Con esa actitud, cavilaba, no me extraña que aquel tipo volviera de entre los muertos para enterrarle vivo... debería aprender a tratarnos mejor. Al fin y al cabo, sin nosotros a ver qué hacía para impresionar a las cuatro que le leen...

Había empezado a decir "hasta luego, tío", para despedirse de aquel misterioso recadero, cuando ambos quedaron paralizados. Se veía en el espejo del fondo con la boca ridículamente abierta, a punto de pronunciar esa frase que había rondado su mente hasta la locura durante los meses que llevaba en aquella estúpida tienda. Por lo menos, se consoló con un punto de ironía, el dependiente ya no sudaba.

Estaba perdido en estas consideraciones cuando se sorprendió a sí mismo exclamando en voz alta:

- Hasta luego, tío.

¡Vaya! El tiempo volvía a correr como de costumbre. Se dio cuenta de que podía moverse y miró al dependiente, al fondo, con gesto de alivio.

- ¿Por qué has dicho "hasta luego"? –inquirió éste– no te irás a marchar ahora...

- No, no... es que la reanudación me ha cogido por sorpresa...

Ambos se sonrieron aliviados, mientras por el hilo musical empezaba a sonar "The Show Must Go On". Frank se dio cuenta apesadumbrado de que tenía más razón de la que creía cuando, aquel siete de noviembre, había pensado que iba a ser un día muy largo.

Lo estaba siendo...

20 de febrero de 2007

El pintor de batallas

Quizás no es el final que quería, pero es el mismo que habría escrito yo.

19 de febrero de 2007

No quiero escribirlo nunca

No he vuelto a ver el sol desde que sé que no iluminará tus ojos, como no he podido volver a besar desde que sé que no sentiré tus labios. No existe el sueño si no puedo soñarte. Si no puedo rebasar las mil noches negras de incertidumbre nos separan. No me queda vida que vivir sin ti.

Cada oscuro atardecer estoy más lejos de tu sonrisa. Contemplando el horizonte infinito en la soledad abrumadora de mis días la tristeza inconsolable de tu pérdida me consume, hasta que arrodillado ante el ocaso mi frente toca la tierra humedecida por mis lágrimas.

Tu sombra no deja escapar la luz. Me dejo arrastrar cegado por la oscuridad de tu partida, presa de tu mortal encantamiento... cada segundo el olvido me aleja de ti, y tu recuerdo hace mi final presente. Cada aliento me recuerda con su cadencia ronca que podría ser el último mientras el alcohol disuelve lentamente los últimos vestigios de la vida que en mí hubo un día.

Abandono mis días a mi inexorable destino, matar el tiempo hasta que él me mate a mí. Y me sumerjo en el veneno transparente que me quiere dejar morir despacio e inconsciente, como quien muere congelado. El sol se fue con tu última mirada.

Sólo solitarios

Te siento débil, vulnerable en este frío y viejo vagón de tren. Te has sentado junto a mí por error, pero no quiero que te vayas por nada del mundo. Ni siquiera sé tu nombre, sólo cuatro pistas, las suficientes para entender que formas parte de mí. Quédate junto a este viejo que tan mal disimula la sorpresa que le produce saber que le importas...

El mundo es un lugar desconcertante.

Lloras. No puedo soportar que llores, y quisiera poder decirte algo, o tomar tu mano, hacerte sentir que pese a todo no estás sola. Pero nos separa un muro de desconfianza e inseguridad. Quisiera saber qué te hace estar tan triste, por qué me hablas y me sonríes con melancolía y yo me siento tan mal.

Pero llegas a tu destino. Te despides llorando con la risa. Y te vas. Y yo me quedo a solas con mis preguntas. Hay veces que hasta el más largo viaje nos sabe a poco.

15 de febrero de 2007

Leyendo a Lovecraft

Ya me siento mucho mejor: hay varias personas que se empeñan en recordarme que están allí. Perdonad que sea tan egoísta y que me permita estar triste, pero corren tiempos revueltos.

Intento acabar de leer "Viajes al otro mundo", de H.P. Lovecraft. Este autor es célebre por saber dotar a sus obras de una atmósfera misteriosa y envolvente, pero a ratos satura un poco. Hay una frase en concreto que ilustra lo que quiero decir:


Había conocido en Boston a un hombre –un pintor extraño que tenía su estudio secreto en un antiguo callejón que bordeaba un cementerio–

H.P. Lovecraft, Viajes al otro mundo


Al final creo que abusa de la recreación basada en la adjetivación: es decir, creo que deja mucha responsabilidad a la descripción, cuando una atmósfera tenebrosa puede transmitirse utilizando otros recursos. De todos modos, no puedo estar seguro de que no sea culpa de la traducción... habría que leer el original.

En fin. Esta tarde me he comprado "El pintor de Batallas" de Arturo Pérez-Reverte, que aunque seguro que es más pobre en el plano descriptivo, tiene una parte narrativa intensa y buena trama. Con esto tengo lectura para unos días.

Dentro de poco marcho a Salamanca, así que será mejor que termine de preparar la maleta. Nos vemos pronto.

14 de febrero de 2007

Times of trouble

No sé. No sé qué hacer, no sé nada. No sé si quiero cambiar de vida, no sé si quiero seguir como hasta ahora. Quizás quiera cambiar pero no en la forma que se me presenta. Detesto esta absurda encrucijada que me hace elegir entre dos vidas que no quiero vivir. Ante mí puede abrirse un camino al que puede que mucha gente aspire. Pero no yo.

Si miro dentro de mí, creo que en el fondo quiero que todo siga siento como hasta ahora ha sido, por muy doloroso que haya sido en algunos momentos.

Otras decisiones se acumulan en mi cabeza. Días, vacaciones, anotaciones, obligaciones que me impongo a mí mismo y que no puedo cumplir... estoy un poco aburrido de mí mismo.

When the spoon is hot
And the needle's shot
And you drift away
I can hear you say
That the world in black
Is upon your back
And your body shakes
So you ditch away
And you close the shades

Don't try to do it
Don't try to kill your time
You might do it
Then you can't change your mind
You've got a hold on to your time
Till your break through these
Times of trouble

When you try to talk
And the words get hard
And they put you down
Don't you stay
Don't you ditch away

I saw you swinging
Swinging your mother's sword
I know you're playing but
Sometimes the rules get hard
But if somebody left you out on a ledge
If somebody pushed you over the edge
If somebody loved you and left you for dead
You got to hold on to your time till you break
Through these times of trouble
Temple Of The Dog - Times Of Trouble (Temple Of The Dog, 1991)

5 de febrero de 2007

Adelante

Sé que si me detengo y pienso, lloraré. Ya no. Ni de coña.

Gracias...

10 de enero de 2007

4

Son ya muchos años, los suficientes para sentir que mi corazón se endurece y se tranquiliza al ritmo calmado que le marca la confianza que tiene en ti. Ya no te extraño ni sufro por tu ausencia, sino que disfruto de tu presencia cuando puedo, y el resto del tiempo me empeño en ser feliz. Viaje a viaje, día a día durante cuatro años, he dejado de verte como una posibilidad y comienzo a percibirte como un hecho.

No me preocupa haber perdido esa estúpida emoción de los primeros días porque sigo estremeciéndome al ver tu sonrisa y tus ojos alegres. Porque disfruto a tu lado, con lo que sé que siempre podrás darme: una palabra amable, un beso, tu complicidad.

Sólo espero que no cambies de esa manera absurda en la que muchos cambian. Que sigas siendo esencialmente la misma mucho tiempo, y que sigas teniendo la generosidad y la paciencia necesaria de compartir ese tiempo conmigo. Hace años me pregunté si todo esto valdría la pena. Hoy sé que la respuesta a esa pregunta era un .

Gracias por responderla por mí.