Sé que si me detengo y pienso, lloraré. Ya no. Ni de coña.
Gracias...
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Soledades del ocaso sangriento
Sangre y cielo, vestigio rojo del día –la vida– que desaparece. Detrás, la negra nada del universo –la muerte– que perdura y espera.
Rojo sobre negro y negro sobre todo...
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