Siniestro manto,
maldición eterna.
Vacío de noche sin fin,
oscuridad tenebrosa del alma...
En el abismo del misterio,
en tu sombra despiadada
me rindo a tus ojos negros.
Me entrego al fuego inerte
de tus labios malditos.
Miro mi vida en el espejo
oscuro de tu mirada, y
condeno mi alma en tus manos
llenas de muerte.
De rodillas ante tí,
siniestra diosa de la noche,
dejo que tu sed consuma
mis postreros instantes.
Muerte, siniestra obsesión
que me persigues, llévame...
Y pon sangriento fin
a esta alma que jamás existió.
2 de mayo de 2006
Oración última
Publicadas por
Pau
a las
13:15
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