29 de junio de 2006

Cuánto penar...

...para morirse uno.

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo, no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Pena con pena y pena desayuno,
Pena es mi paz, y pena mi batalla,
Perro que ni me deja ni se calla,
Siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos, penas, me oponen su corona
Cardos, penas, me azuzan sus leopardos
Y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con mi pena mi persona,
Circundada de penas y de cardos.
¡Cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernández

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ey!!!!!!!! Joer, yo pendiente de tu espacio y resulta que la acción está aquí... Aix...

A ver si publicas más cosillas tuyas, eh?? Sí, yo también... jajja... De echo, ya he empezado a escribir, pero que complicado es no tener límites!!! Que no hay manera de salirme del soneto o de dejar la rima a un lado... Bueno, cuando te llame, te explico mi proyecto foto-literario (por cierto, me gustó mucho tu foto helada). El libro sigue parado, pero lo tengo en mente...

Un besito señornomepregustesnadadeinformaticaotemato!!!!!!!!!!!!

Es broma, gracias por tu ayuda! Mua!