- Hace buena noche, ¿verdad?
- Es de día.
- Y es un día magnífico. Y tan bello que parece de noche.
- Entonces es cierto, hace muy buena noche –exclamó. Y le miró con una mezcla de curiosidad y complicidad... –
- Me gusta la noche. Las hay tan azules que brillan tanto como el día.
- Pensé que era al revés.
- Eso depende. Las noches alumbradas por ojos azules adquieren a veces la luz del día. Hay mucha luz en las miradas de las personas... tu por ejemplo, tienes unos deslumbrantes ojos azules...
- Pero es de día... ¿para qué los quiero sin una noche que alumbrar? A no ser que podamos oscurecer el día. Con unos ojos negros, por ejemplo.
- Por ejemplo –sonrió por primera vez–. Es verdad que hace un día precioso. Pero sin duda lo mejor son las vistas.
Miró por la ventanilla del viejo tren, y contempló el paisaje durante unos minutos... se volvió y al final dijo:
- Me temo que no veo nada. Es que es de noche.
- No me refería a esas vistas. Es un regalo poder verte sólo a ti, ahora que es de noche.
- No sé qué dirás cuando anochezca de verdad...
21 de agosto de 2006
Día y noche
Publicadas por
Pau
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15:52
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