Y el segundero completa su vuelta de golpes uniformados. Al fondo puedo escuchar otro tic-tac. Veo la hora en la pantalla de mi ordenador, en mi reloj de pulsera, en el equipo de música y en despertador sobre mi mesa.
Cada uno marca una hora distinta... así que me tranquilizo pensando que en toda mi casa fría, hay un reloj marcando la hora exacta en que transcurre mi vida...
En los relatos de ciencia ficción, una raza de robots dotados de inteligencia nos esclaviza. No hace falta tanto... en realidad, basta una esfera con dos agujas.
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1 comentario:
Me has dejado de piedra pomez... jaja. En serio, genial.
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