Esto es sobre caminos que se cruzan y se separan. Que se vuelven a cruzar y vuelven a separarse. Y está escrito deprisa.
1. Alguien comentaba habitualmente mis artículos en el otro lado en el que escribo. No sé si fui amable con él, tampoco me interesa saberlo ahora mismo.
2. El otro día llego al blog de un fumador de heroína que cuenta la historia de su adicción, y de cómo lo ha conseguido dejar. De cómo se ha dejado a si mismo por el camino. Una historia triste sobre la que varias personas han escrito en varios sitios.
3. Veo que la persona que escribe esa dura historia es el mismo que dejó algunos comentarios en mi (otro) blog hace tiempo.
Y pienso en cantidades. De bits circulando, de personas escribiendo, de sentimientos pasando por cables en centros de datos. Calculo probabilidades de volver a encontrar a alguien entre toda la maraña. Mientras yo seguía escribiendo, otra persona, a miles de kilómetros o quizás a pocos metros, emprendía un viaje más complicado. Nuestros caminos se separaban, adquirían rutas opuestas y enrevesadas. Y después volvían a cruzarse de la manera más casual, volviendo por arte de magia al principio. Tan grande y tan pequeño. Tan impersonal y tan íntimo.
No hay enlaces sino datos. Todo enlace deja rastro y me gusta que esto sea un secreto a la vista de todo el mundo, pero un secreto al fin y al cabo.
2005 - 2010 Pau. Todos los derechos reservados.
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