20 de noviembre de 2005

Parte VIII. Condenado a vivir

Ésta es la octava parte de "The Cemetery Gates". Puedes leer los capítulos anteriores más abajo en esta misma página o utilizando los enlaces de la derecha. Fecha prevista de publicación de la novena parte: 25 de noviembre. Actualización: se postpone la novena parte hasta el 28 de noviembre.


Aquella mañana abrí los ojos con esfuerzo... estaba amaneciendo, y los rayos del sol se filtraban entre las hojas de los árboles hasta acariciar mi cara. Me sentía entumecido, y tardé un rato en sentir mi cuerpo y en comenzar a moverme. No sabía dónde estaba y me costaba recordar la noche anterior.


Me incorporé lentamente. Me encontraba en lo que un día fue un enorme jardín, al margen de un viejo camino de grava. Me froté los ojos varias veces, y me manché la cara al hacerlo. Cuando reparé en mis manos llenas de sangre los recuerdos de la noche volvieron y cayeron sobre mí con la fuerza del relámpago más estremecedor... No me sentía con fuerzas para gritar, o seguir huyendo. El cansancio se apoderaba de mí. Me acerqué a la carretera con aire derrotado... no parecía el mismo sitio donde había dejado que la vida de esa joven se extinguiera en las garras de mi instinto... ni siquiera parecía la misma carretera. Un vistazo me confirmó que me encontraba en algún lugar ajeno a ese recuerdo.


El camino tomaba ahora cierta pendiente. Se perdía en una loma, a cierta distancia. Al fondo parecía abrirse un valle en cuya hondonada se apreciaban diminutas casas de tejados rojos, mal alineadas, como dispuestas por una mano caprichosa. Me senté en la cuneta tratando de recomponerme... odiaba esa pérdida de memoria, esa desorientación continua... me sentía sumergido en una incertidumbre permanente.


Temí que otro transeúnte se cruzara en mi camino, y pude prever un fatal desenlace si esto sucedía, de modo que me volví a poner en pie y me adentré en el viejo terreno. Tras alejarme lo suficiente de la senda me senté pesadamente a la sombra de un gran árbol. La capucha me cubría la cara y eso me daba cierta seguridad, pero no deseaba, por nada del mundo, que mis manos acabaran con otra vida inocente.


Sentado junto a aquel enorme sauce por primera vez sentí verdadera paz. Miré a mi alrededor y contemplé la belleza siniestra del jardín abandonado. Un día había debido de ser magnífico, pero hoy sólo quedaba maleza asfixiando las pocas flores que sobrevivían. Una fila de enormes sauces lo aislaban de la carretera. Al fondo parecía distinguirse un sendero, casi comido por la vegetación. Los pájaros volaban veloces en aquel paraíso salvaje, y su etérea coreografía me tranquilizó. Por momentos sentía los párpados pesados, y acabé cediendo a esa sensación de calma embriagadora que todo lo envolvía...


Pero mi sueño no fue tranquilo... Los fantasmas del pasado parecían volver... El despertar en el cementerio, la mirada de horror del fraile... la joven agonizando mientras comenzaba a devorarla viva... su rostro horrorizado y sus lágrimas de terror resbalando por su cara... el grito desgarrado de su voz rompiéndose en mil pedazos en sus últimos segundos... y la imagen de aquel desconocido entrando en mi habitación y perdiéndola fuego tras apuñalarme. Y su cara... Las lágrimas claras de Sus verdes ojos... sus cabellos rubios, movidos por el viento frío de una mañana de luto... Sí... ella lo era todo para mí...


Sus ojos... verdes, intensos, húmedos. La visión de su cara se comenzó a borrar y su cálida mirada se transformó en un instante en el mismo rostro del mal. Ya no era ella, sino un anciano de mirada dura y fría, larguísima barba, ataviado con una túnica color fuego como sus pupilas. Estaba frente a un hombre de corta edad, de largo pelo negro y piel clara... aquel era yo. Me vi arrodillarme a sus pies, y derramar mi sangre sellando mi lealtad en una siniestra ceremonia de vasallaje. Las lágrimas brotaban de mis ojos en sueño y realidad...


El anciano se volvió hacia mí, como si pudiera verme en mi sueño. Se acercó y me miró a los ojos. Pude sentir el Mal en el fulgor de su mirada.


«Mírate... el miedo se ha apoderado de todos los rincones de tu alma... Fuiste muy afortunado en vida, sí... pero un día todo eso se terminó, consumido por las llamas y el odio de los hombres. Entonces viniste a mí, en busca de respuestas. La respuesta es que no hay Respuesta. Vuestra vida es un problema sin otra solución que negar el problema. Sólo se diluye el permanente interrogante de la existencia cuando ésta termina... ¿no es irónico? ¿quién necesita un significado para la vida cuando está muerto?»


»Tú viniste a mí, con tus ojos bañados en lágrimas. No soportabas haber dejado este mundo sin poder despedirte de ella, lo que más amaste... no pudiste decirle una vez más que la querías más que a tu vida. Tampoco pudiste demostrárselo, porque alguien te odiaba, y ese alguien se encargó de que tu blanca piel quedara carbonizada para siempre.»


»Pude ver cómo luchaban el amor y el odio en tu corazón, en el corto instante de tiempo en que fuiste consciente de que ibas a morir... Ella fue tu último pensamiento, y tu único deseo fue que viviera por ti. Entonces viniste a mí... Querías volver.»


»Tu necesitaste. Yo concedí. Y de la misma forma que llegaste, volviste a tu sepultura para salir de ella y vivir tu segunda oportunidad, convertido en mi siervo... Tú me vendiste tu alma a cambio de lo que en ese momento anhelabas más que nada... ella. Te convertiste en siervo del Mal por amor. Pero ya habrás comprobado que no es tan fácil... el mal habita dentro de ti, forma parte de tu alma como la inocencia en la de un recién nacido... no puedes luchar contra él.»


»Adelante... vive tu segunda oportunidad. Pronto comprenderás que estás condenado a elegir... Puedes terminar lo que no lograste en vida, mientras siembras el mal donde quiera que vayas... Claro que también puedes renunciar, y consumirte en el infierno, para liberar a los hombres del odio que llevas dentro
... ¿Qué es más importante para tí? La decisión es tuya. Yo ya he cumplido mi parte del trato...»

Copyright © 2005 Pablo Torrecilla. Todos los derechos reservados. Tu contribución es muy necesaria y siempre bienvenida. Gracias por dejar un comentario.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo quería decir que me has dejado sin palabras! Ahora lo digo de verdad, tengo ganas de leer la continuación... no sé cómo te lo montas, pero siempre me dejas intrigada. :)
Sigue así, de verdad! Un besito!!

Pau dijo...

Gracias :D Me gusta que te guste jujuju... Muakis!

Anónimo dijo...

Hola!!!!!!1

"Me incorporé lentamente. Me encontraba en un lo(lugar???) que un día fue un"

Aix... Jajajaj, esta muy guay!!!!!

Na nit!

PD: porque la olga sale tanto??? Ni que fuera una historia de amor... jajajaa...

PD2: ya que va de amor real, podrias comentar algo de lo nuestro, haciendo que el personaje de la novia del muerto descubra que le ha sido infiel con su mejor amiga, no??? como la vida misma... JAajjajajajajaa!!! que mala soy!!!

Pau dijo...

:P me niego a hacer comentarios, yo no he dicho que la que sale sea Olga, no? Ya me pasa como a los escritores de verdad, escribes algo y la gente se sale de madre interpretándolo :P que imaginación juju... (soy malo)

Ya he corregido lo que me dijiste, muchas gracias :) (malditos, me las pagaréis) Ale, que vaya todo bien...